DUEÑOS DE NADA
El veredicto del juicio al ex Presidente, Fernando Miele, evidenció algo que todos sabíamos y sirve también de analogía al presente futbolístico e institucional: el Patrimonio de una Asociación Civil Sin Fines de Lucro, que debería pertenecernos a todos los socios, no es de nadie.
Caso contrario, y sin prejuicios contra el ex Presidente sino a modo de pregunta a los últimos tres máximos mandatarios (Miele, Guil y Savino): ¿Dónde están las caudalosas recaudaciones de las instancias finales de la Copa Mercosur?

Créase o no, de algún modo el ámbito de la Justicia nos indica que no están seguros que Miele, que cuenta en su favor con el beneficio de la duda, haya manejado fraudulentamente aquellos fondos. De vuelta: ¿Dónde están? De vuelta: No es la Justicia quien debe responderlo sino San Lorenzo mediante sus últimos tres mandatarios.

La invisibilidad que corrieron esos fondos sólo son un ejemplo de un problema anacrónico: el Patrimonio de una Asociación Civil Sin Fines de Lucro, como San Lorenzo lo es gracias a sus socios, no le pertenece a nadie. Dicho de otro modo, nadie responde por su pésima y oscura administración.

El problema suena a lógico si en nuestro club escuchamos que hasta Simeone se viste de cofre para atesorar parte de nuestro patrimonio como Gonzalo Rovira, de paseo por Chile señalado como sexto delantero (¡Detrás de Alejandro Gómez o un desconocido Emiliano Alfaro!), marginando a la platea al Pulpito González y dilatando el aterrizaje en primera de una promesa como Nahuel Benítez.

Y Sebastián Rusculleda, quien llegó del poderoso fútbol árabe como la solución por la banda izquierda, ni al banco. ¿Cuáles son las arcas, si no las azulgranas, que abonan su remuneración? Otra vez, el patrimonio de San Lorenzo en juego. Y Gonzalo Bazán espera.
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