26 SEP
2014
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BIENVENIDO ABAL, TE ESTÁBAMOS ESPERANDO


EtiquetasEtiquetas: Medios

El juez del partido ante Gimnasia y Esgrima de La Plata será Darío Herrera. Pero el morbo estará puesto en la designación de Diego Abal como cuarto árbitro. De esta manera se le cumple el deseo al periodista Miguel Fernández, quien insólitamente presionó a Matías Lammens para que se levanten las prohibiciones que pesan sobre algunos jueces.

BIENVENIDO ABAL, TE ESTÁBAMOS ESPERANDO

Darío Herrera será el principal encargado de impartir justicia en el Pedro Bidegain cuando San Lorenzo reciba a Gimnasia y Esgrima de La Plata por la novena fecha del Torneo de Transición. No obstante, todas las miradas se posarán sobre Diego Abal quien oficiará como cuarto árbitro.


Tras su bochornoso desempeño en el partido San Lorenzo – Colón del Torneo Clausura 2012, donde convalidó como lícito un gol insólito de la visita, Diego Abal no volvió a pisar Tierra Azulgrana. Una condena similar le pesa al soberbio e impresentable Saúl Laverni, cómplice junto a Héctor Baldassi y la AFA en aquella entrega del Triangular Pedro Pompilio.


Recordemos que Abal no fue autocrítico ni se disculpó tras aquel fallo polémico. El preferido de Grondona puso nervioso a todo un estadio, que a pesar de vivir la lucha de la permanencia con tensión, siempre dio muestras de aliento sin caer en amenazas o destrozos. Sin embargo, ese día todo fue furia, y el único responsable fue Diego Abal. Aunque los que quedamos expuestos fuimos los “cuervos violentos que no nos bancamos un mal fallo”...


Ese nefasto personaje vuelve al Bidegain.


Lastimosamente, unos días antes de que la AFA designara a Diego Abal como “alcanzapelotas” de Herrera, en el programa 90 Minutos de Fútbol, el periodista Miguel “Tití” Fernández ponía contra las cuerdas a Matías Lammens con argumentos poco objetivos, livianos y basados en lugares comunes. Subestimando la sentencia de todo el pueblo sanlorencista que decidió bajarle el pulgar al señor Abal entendiendo que lo que acababa de suceder no remitía a otro fallo mal sancionado por el pito de turno (algo normal en aquellos días de Abdo en bicicletas), más bien fue un robo descarado. El mismo periodista que ofició durante décadas como chirolita de Araujo, dejándose llamar “Fofinho” o “Gordito” por el relator mielista, infló el pecho y lo corrió al presidente de San Lorenzo con el tema de las preferencias arbitrales...


Con cara de naipe, Fernández cabalgó por las verdes praderas del “dejemos de sospechar de todo... aprendamos a convivir con los errores... eliminemos los estigmas sobre corrupción, negocios, arreglos”... sólo faltaban los violines... claro, se lo estaba planteando a Matías Lammens, nunca a D´Onofrio, nunca a Crespi.


El presidente azulgrana rápidamente desestimó la sugerencia del periodista, alegando que San Lorenzo bajo su mandato no tiene preferencia por ningún árbitro en especial y tampoco tiene prohibiciones sobre nadie, de hecho, Lammens le remarcó a Fernández que Abal dirigió a San Lorenzo frente a Boca, en la Bombonera (en el 0 a 0 del Torneo Final pasado). A lo que Tití habrá pensado “me cagó, se lo embocaron en el Riachuelo y sin público visitante”, pero ante su prolongado silencio con cara de boludo, la producción lo sacó del pantano comunicándole por línea de órdenes que Diego Abal no pisaba el Nuevo Gasómetro desde aquella tarde de furia, entonces un resucitado Tití Fernández arremetió dando a entender que San Lorenzo no lo quiere en su cancha. Lammens salió del paso con el manual político en la mano pero tal vez hubiera sido bueno una respuesta más contundente, del tipo: “Nosotros estamos para dar un mensaje de paz y madurez, pero entendemos que en nuestras manos están los destinos de un club muy grande, lo que hizo Abal en su oportunidad trascendió la gravedad de un simple fallo. Primero somos dirigentes de San Lorenzo y después somos dirigentes de AFA”. No estaba siendo increpado por un gigante del periodismo, sino por un tipo que apenas llegó a ser un “campo de juego” útil a las descargas ácidas de un relator menemista, ahora demodé.


La designación de Abal como cuarto árbitro más la insólita apurada mediática de Tití Fernández a Lammens son dos hechos aislados pero unidos por una sospecha cruel: hoy te ponen la puntita, si no llorás, te la ponen hasta los huevos. No falta mucho, entonces, para que la bolilla de Abal otra vez ruede a la par de nuestra suerte. El que no llora, la mama.

El robo de Abal: 



La salida de Abal del campo de juego: 

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