24 JUL
2014
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CUANDO SEA GRANDE


Por Pablo Jelovina
Escritor. Autor de La Pluma Más Negra. Socio Nro. 89.067
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Twitter: @10Boedo
EtiquetasEtiquetas: Azulgranarte

El autor de "La Pluma más negra", Pablo Jelovina, nos regala este escrito que preparó, inspirado en un San Lorenzo arrollador. Los invitamos a sumergirse en un sueño, el de Pablo, el de todos.

CUANDO SEA GRANDE

Cuando sea grande quiero ser Mercier. Y me gustaría, ante cualquier problema en mi vida, tener los huevos, el coraje desenfrenado, de Buffarini. Si me enamoro, quiero cautivar a mi elegida escribiéndole poemas con la punta del botín de Piatti, y que salgan versos como centros Romagñolescos. Quiero, cuando sea grande, defender a mis amigos, a mi familia, con las garras del Cóndor de Boedo, y que cuando necesite parar la pelota entre el vértigo de mi vida pueda hacerlo con un cerebro que se parezca mucho a la suela de Ortigoza. Pero también quiero seguir sintiéndome un nene, y por eso es que quiero tener el alma de un Angelito travieso amante de las milanesas y las fantasías, que se junta a jugar con Tito, el otro nene terremoto de la cuadra, y deja el corazón –precisamente ese corazón inmenso– en manos de sus amigos, para que ellos le dediquen los momentos más hermosos de la vida.


Quiero equivocarme y pedir mil revanchas, y resurgir de entre las críticas como Gentiletti, como Cetto y Más. Y es que, cuando sea grande, quiero ser Patón. Quiero saber pararme ante las dudas como lo hacen aquellos que se convencen y de las arenas movedizas hacen florecer alegrías, sonrisas y lágrimas como un mismo elemento de la naturaleza; abrazos y aliento como nadie puede hacer mejor.


Cuando sea ya viejo, quiero ser como Matos. Quiero enfocarme en un objetivo y clavarlo contra las redes del oportunismo con la sabiduría y la experiencia de uno de ochenta a los treinta y uno.


Y quiero ser como la señora que cantó sin parar al lado mío, como el pibe al que, seguro, hoy le sangró la garganta, tener las lágrimas sinceras y fieles de mi hermano, y la voz ensordecedora, hipnotizante, de nuestra gloriosa hinchada.


Como dije al principio, cuando sea grande quiero ser Mercier. Porque si Mascherano empuja la tierra cuando hace flexiones de brazos, si Mascherano te quita lo bailado, es porque cuando quiere ser mejor aún, se convierte en Mercier.


Pero lo más importante de todo es que cuando sea grande quiero ser GRANDE, como SAN LORENZO. Enorme. Inabarcable por estos limitados pero ardientes corazones que vienen empujando el tórax y ensanchando espaldas y que ya no saben por dónde seguir latiendo. Porque quiero ser un Ciclón y un Camboyano Carasucia, como soy ahora, como soy cada vez que dejo que se me desprendan las partículas en un grito para poder dejarte así un pedacito de mí, cada vez que salís a la cancha.

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