05 FEB
2014
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¿UN 3? ¿UN 6? ¡UN EMBLEMA!


Por Manuel Astesiano Agote
Abogado - Socio Nro. 50.733
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Twitter: @negrocasla
EtiquetasEtiquetas: Historia Azulgrana

A horas del debut de San Lorenzo en el Torneo, lamentamos la salida de Kannemann del equipo titular. Creemos, humildemente, que es menos importante la discusión sobre si el Gringo rinde mejor como central o como lateral izquierdo, que su reivindicación como un emblema a defender para el Club que queremos hoy, y un modelo a imitar para los que vendrán mañana.

¿UN 3? ¿UN 6? ¡UN EMBLEMA!


Un proyecto serio de inferiores debe saber valorar  las cualidades personales y deportivas de los jugadores que desde muy chicos se acercan a San Lorenzo para comenzar una vida en el mundo del fútbol. Sin ningún lugar a dudas, dentro del esquema cuadran vital importancia ciertas características de los individuos, de calidad humana, que luego volcadas al deporte forman profesionales de los imprescindibles. Y cuando de esto se habla, cómo no hablar de Walter Kannemann.



Kannemann es el mejor ejemplo del tipo de producto de inferiores que San Lorenzo debiera mostrarle a las camadas que llegan al Club, cuando todavía ni siquiera saben lo que significa vestir la Azulgrana. Ellos, que hoy se cruzan la Gloriosa camiseta del Ciclón por primera vez en sus existencias, debieran saber que ese animal llegó a Boedo cuando tenía 8 años. Debieran verlo, con los bastones azules y rojos flameando en el pecho, y pensar, quizás por un rato, que algún día podrían ser como él.


En Walter confluyen valores que lo elevan por sobre la media de los futbolistas. Cualidades personales que son claramente distinguibles en cada pelota que le toca disputar o en sus declaraciones a la prensa; en su profesionalismo para entrenar o en su humildad para dimensionar el lugar que ocupa en la enormidad que es San Lorenzo.

Kannemann hizo un trabajo comprometido y responsable en las categorías juveniles del Club hasta que a los 19 años logró debutar en la Primera. Y luego le tocó no estar, y bancar, y romperse el lomo para volver a llegar. Y tras un año viéndola pasar, logró volver a vestir la más linda en el momento más complicado. Cuando pocos se podían hacer cargo, y el camino a la "B" parecía trágicamente sentenciado, un pibe del Club dio el presente. Con su entereza, su hidalguía, su compromiso; para defender en la cancha con el corazón todo un sacrificio personal hecho realidad. Walter nos dejó en Primera, como varios otros, pero entre los que se eligen con el puño de la mano para el agradecido Pueblo Azulgrana es imposible dejarlo afuera.


Y sin embargo, a Kannemann se lo volvió a desplazar. Con esa histórica manía de autoboicotearse que muchas veces exhibió San Lorenzo. Y el Gringo la tuvo que volver a pelear, volver a remar. Callado, centrado y respetuoso. Sin comprar flashes pasajeros de fama barata, ni desviándose del camino que ya tienen escrito los que en la vida dejan todo. Y volvió. Y recuperó su puesto para ser campeón. Él, que llegó al Club a los 8 años, que salvó al Club del desastre, le dio un título al Ciclón. Y vaya si se lo merecía.


Walter Kannemann es un trabajador. Es un buen jugador que contagia adentro y afuera de la cancha, dos lugares en los que respeta a San Lorenzo como el Club debe ser respetado. Siente lo mismo que sentimos nosotros, lo mismo que, como política de la estructura de Inferiores, debiera intentar ser inculcado  a los pibes que en sus mentes fantasean con llegar a la Primera del Ciclón. A Kannemann San Lorenzo debiera hacerle un contrato por 10 años, proponerle que viva su vida deportiva en Boedo y acompañarlo en su formación para que algún día cargue la cinta de capitán hasta su adiós. Y así dejar en claro, para propios y extraños, y sobretodo para los juveniles, que ésta, la suya, la nuestra, es la manera de cuidar la camiseta Azulgrana. Y también, para que aquellos jovenes que se forman como jugadores en el Club valoren, que con esfuerzo, dedicación y humildad, San Lorenzo sabrá recompensarlos.


En los últimos años San Lorenzo vio surgir de sus inferiores a muchos jugadores  que luego demostraron no haber entendido nada. Al que entendió todo, cuidémoslo. 

PD: Que no se malinterprete el mensaje. No es una crítica a Mas, ni a Bauza, ni a la política de incorporaciones del oficialismo. Es la reivindicación de un modelo a seguir. 

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