01 ENE
2014
Compartir la noticia:

LA COPA, UNA MATERIA PENDIENTE


Un grande como San Lorenzo, ganador por historia y tradición, tiene una asignatura pendiente y es la de ganar la Copa Libertadores de una vez por todas. Muchas veces nos preguntamos por qué no alcanzamos el logro, o qué nos falta.

LA COPA, UNA MATERIA PENDIENTE

Somos de los que mencionan que los títulos de este porte no lo ganan los equipos, si no las Instituciones en toda su expresión, porque de nada sirve, por ejemplo, tener un equipo brillante expuesto a un juez brasilero o uruguayo, o que tengamos rispideces políticas en medio del torneo o hayan rencillas en el seno del plantel antes de un cotejo crucial.

Sucede que, desde nuestro punto de vista, para ganar la Copa hay que tener un proyecto de club en todo sentido volcado al objetivo planteado, dado que no podemos anhelarla si no tenemos en cuenta lo sucedido en todos estos años.

Este trabajo apunta a repasar los por qué, en cada instancia de Copa o Muerte, terminamos en la tumba. No queremos incomodar (¿o sí?), aunque seguramente alguien se ofenderá. Sólo buscamos repasar los hechos para tomar nota y que no vuelva a suceder.

Desde el inicio de esta competición, San Lorenzo tuvo la oportunidad de ganarla, pero los dirigentes de entonces la regalaron por desidia, negligencia o desinterés y son muchos los hinchas en sostener que esa grave e imperdonable decisión dirigencial hace una y otra vez en soslayar que este destino es esquivo para con nosotros.

Hay un dato muy importante que vamos a remarcar en el presente trabajo, que dicha primera Copa, aquella del 60, fue regalada por los dirigentes de la Fracción Tradicional que iniciaron el proceso de Desarraigo.

No es un dato menor y casualmente la historia se encarga de mostrarnos que ambas cuestiones (Copa y Proceso Desarraigo), van de la mano por la desidia dirigencial. 



A San Lorenzo le cabe el legítimo orgullo de saberse el primer equipo argentino que participó en el que luego sería el certamen más destacado del fútbol continental.

Pero paradójicamente, la incursión azulgrana en la edición de 1960 de la “Copa de Campeones” coincidió con un momento de la historia futbolística en que se le asignaba a esta competencia una importancia relativa, de segundo orden. El torneo estaba en una etapa virginal y su trascendencia internacional por aquellos tiempos era una verdadera incógnita, que despertaba más escepticismos que certezas. 

Aquel equipo, que contaba con la notable eficacia de José Sanfilippo, soslayó la competencia. No la dimensionó en su real magnitud, priorizó otros factores deportivos y terminó dejando pasar una inmejorable oportunidad para que ahora estuviésemos hablando del primer campeón de América. Seguramente ya conozca esta historia, harto repetida.

Tras dejar en el camino en cuartos de final al Sporte Club de Bahía (Brasil), las dos semifinales ante Peñarol de Montevideo resultaron igualadas. Fue necesario dirimir la clasificación en un tercer partido, y que por razones de índole económica urgidas por la directiva de ese entonces, se le permitió a Peñarol jugar el partido desempate en el Centenario de Montevideo.

Solo mucho tiempo después se comprendería el error de minimizar aquella oportunidad. 

Pero hay que ser francos: San Lorenzo no le dio ninguna trascendencia a la Copa Libertadores de América.

Quizás, pensando en que se asemejaba a los certámenes nocturnos que años anteriores engalanaban Boedo en donde participaban conjuntos representativos de países fuertes, futbolísticamente (como Uruguay o Brasil).

La similitud con esos torneos era mucha. Con la diferencia de que éste estaba organizado por la Confederación Sudamericana. La importancia que se le dio al torneo no fue mucha. Para muchos era un amistoso más.

En el debut, ante Esporte de Bahía, la trascendencia del certamen podía ser la misma. Por eso, en el debut, el 3 a 0 no aportó gran cosa. Los visitantes vinieron como turistas. Hubo 6.700 entradas vendidas que atestiguan la poca gravitación que San Lorenzo le dio al compromiso.

Años después algunos medios culparon a San Lorenzo de restarle importancia a este torneo. Un absurdo basado en la necesidad de encontrar chivos expiatorios ante la derrota de otros conjuntos.

Y si bien es cierto que nunca un representante brasileño jugó tan mal en la Argentina, como reafirmando aquello de que venían como turistas, también hay que reconocer que la revancha en Bahía se esperó como si fuese la final del mundo. 

Los albos debían ganar por la diferencia de tres goles para seguir teniendo chances. Después de los tantos marcados por el Ciclón, parecía difícil remontar el score. Recordemos la factura de los tantos: el de Rossi, quien remató sin marcas encima. El de Ruiz, en una posición dudosa. El de Sanfilippo, penal que Henríquez le cometió al mismo.

Ya con otro clima (el estadio bahiense estaba repleto), San Loremo salió a cuidar la ventaja. Inmediatamente Sanfilippo abrió el score. Igualó Leo con un sombrero a Tarnawski. Cuando Flavio marcó el segundo, fue el delirio. De 30 metros, Sanfilippo con un tiro libre enmudeció a toda Bahía. Hasta que a dos minutos del final, hubo un muy discutible penal de Lancino. Manto clavo el 3-1 que, igualmente, clasifica a los Gauchos.

Pero con Peñarol fue otra cosa.

Si la tónica de los dirigentes fue seguir encarando el torneo como si fuera una serie de encuentros amistosos, debemos reconocer que la misión estuvo cumplida. Inclusive, cuando en el tercer partido (de desempate) contra Peñarol, se cambió la condición de neutrales para jugarlo en Montevideo, con el pretexto de alzarse con unos pesos extra de la recaudación. Es que económicamente no era negocio y futbolística mente no aportaba ningún prestigio. De hecho, San Lorenzo hizo las veces de local en la cancha de Huracán contra los charruas. Sí, en La Quema, teniendo el Gasómetro en pleno esplendor.

Pero el fútbol es el fútbol, más allá de cómo se lo encare como negocio. En el primer encuentro, jugado en Huracán, queda para rescatar como anécdota la presencia del presidente del Consejo de Gobierno de Uruguay, Bonito Nardone, quien se encontraba en Buenos Aires representando a su país en los actos del Sesquicentenario de la Revolución de Mayo. El hombre abandonó los actos oficiales y se fue a ver el partido...

En el plano futbolístico, fue todo muy violento.

En el primer partido, Goncalves lesionó a Sanfilippo de una patada. En la revancha, fueron expulsados Reynoso y Cubilla por juego brusco. Tarnawski se encargó de golpear a Spencer. Y hubo otras escaramuzas por el estilo. El clima de la final fue similar. Con la diferencia de que en esa ocasión, no hubo empate sino triunfo de Peñarol por 2 a 1 con un gol conseguido en evidente posición adelantada, a dos minutos del final.

Un detalle importante: las cincuenta mil personas que poblaron el Centenario,  y... le dieron al compromiso un carácter muy particular. Es que el fútbol oriental estaba necesitado de una victoria como ésta, en tanto que a San Lorenzo le preocupaba mucho más no descuidar el certamen oficial. Y mientras tanto gestionar con el Intendente municipal, Sr. Hernán Giralt, y el secretario de Hacienda y Administración, Dr. Osvaldo J. Tobo, concretar la entrega legalizada al Club San Lorenzo, de la fracción de terreno de 225.000 metros cuadrados ubicados en la intersección de las Avenidas Perito Moreno y Cruz, que finalmente fue cedida por la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires según Ordenanza 17169/61, sin cargo para la institución azulgrana y por el término de 25 años.

Se iniciaba en forma “legal” el proceso de desarraigo.  



Los Matadores tenían equipo de sobra y para muchos fue el mejor equipo azulgrana de todos los tiempos. Lo demostró ganándole al gran equipo de River Plate y al del Estudiantes mítico de Zubeldía. Entonces, ¿cómo podemos digerir que ése equipo no haya jugado la Libertadores?

Es que en realidad no pudo intervenir, dado que surgieron cortocicuitos entre AFA y CSF, que terminaron impidiendo la participación del equipo santo en el certamen. El único equipo argentino en jugarla ese año fue el de Estudiantes de La Plata, por haber ganado la edición del año anterior. El conjunto platense gana ese torneo que bien podría haber sido nuestro. Y más, si recordamos la histórica victoria en cancha de River.

La desidia dirigencial con su poco peso internacional, más las miserias políticas que apuntaban mas a traccionar sobre aquellos Bonos tradicionales hicieron posible otra Copa que dejamos ir, teniendo uno de los mejores equipos de toda la historia y con la posibilidad de contar con el Loco, Narciso Doval.



El bicampeonato de 1972 nos permitió llegar a la Copa Libertadores de 1973. La ansiedad de regresar a una competencia de la que habíamos estado ausentes durante 12 años, provocó una envión inicial, formidable, a tal punto que vencimos en 5 de los 6 partidos en disputa en la ronda clasificatoria.

Se inició el 25 de febrero, perdiendo en Cochabamba contra Jorge Wilstermann por 1 a 0. Tres días después, en Santa Cruz, se le ganó 3 a 0 a Oriente Petrolero. Las revanchas fueron más fructíferas: el 13, 20 y 22 de marzo se le ganó a River Plate, Oriente y Wilstermann 1-0, 4-0 y 3-0, respectivamente. En tanto que el 27 quedó expedito el camino para la próxima fase, al imponerse a River en el Monumental por la módica suma de 4 a 0.

La preparación previa al encuentro de Cochabamba se realizó en Salta. Nada quedó librado al azar, al margen del problema que pudo significar la separación con el grupo de los cinco seleccionados y la serie de partidos entre amistosos y la disputa de la Copa de Oro. El plantel estuvo concentrado en Salta entre los días 19 y 24. En el ínterin hasta jugó un amistoso con Juventud Antoniana.

Características muy especiales tuvo el partido contra River. Disputado a 48 horas de las elecciones nacionales, tuvo como visita muy especial (recorrida del campo de juego incluida) al presidente electo, Dr. Héctor José Campora. Junto con él, el vicepresidente Vicente Solano Lima. Y el secretario general de la CGT, José Rucci. Y otros altos dirigentes del gobierno que surgió del escrutinio del pueblo.

Ingresaron al grupo definitorio de la Copa y por la puerta grande. Entrenándose con River en el último encuentro de la serie preparatoria. Terminó 4 a 0. Con tres goles de Luciano Figueroa. Y decenas de situaciones desaprovechadas. ¡Qué tal!

En síntesis, sobre seis partidos disputados, cinco ganados, un solo gol en contra, cinco partidos consecutivos con la valla invicta y un envidiable ataque. ¿Qué más?

Colombia fue el primer paso de la segunda rueda, ya en Semifinales. Millonarios, el rival. El 13 de abril el partido terminó 0 a 0. La vergüenza, perdió por goleada. Los colombianos agredieron al juez penetraron el campo de juego, arrojaron objetos contundentes a los jugadores sanlorencistas, encendieron antorchas, y agredieron hasta a la policía. Cualquiera podría decir, y... “son partidos de Copa”.

La revancha llegó el 24 del mismo mes en el Gasómetro. El partido favoreció a San Lorenzo por 2 a 0. Esta vez nadie se hizo el guapo. La jugaron de calladitos. Aceptaron los dos goles (de Piris y de Cocco) con estoica resignación. Y se volvieron eliminados prematuramente a Bogotá.

Otro escollo, el último: Independiente de Avellaneda. El partido de ida fue en Boedo y terminó 2 a 2. De haber ganado, hubiera clasificado San Lorenzo. Faltó muy poco. Fue la noche del 2 de mayo. Los goles, Ayala y Cocco. Más uno de Piris mal anulado.

No se hizo nada por ganar y se perdió. Fue un magro 1 a 0. De esa manera, el 9 de mayo Independiente se consagró finalista de la Copa Libertadores. Hubo una sugerencia: que algunos muchachos rojos injertan Pervitin un producto de uso prohibido. De todas formas todo quedó en una sospecha. El partido fue de Independiente y listo.

Somos muchos los que nos recordamos esa noche, el pelotazo en el palo del Ratón Ayala -jugó lesionado- cuando íbamos todavía 0-0. Finalmente nos ganaron por la mínima diferencia con un gol con muchísima fortuna de Giachiello, postergando una vez más la ilusión.

La malas lenguas dicen que en ese fundamental y preciso encuentro al tener ya vendidos al Panadero Díaz, Ramón Heredia y Rubén Ayala al Atlético de Madrid - se iría también el Toto Lorenzo- la CD de entonces les solicitó bajar máquina por temor a que una posible e inoportuna lesión arruinase los negocios de las ventas que ya estaban abrochadas. ¿Le suena? Parecido al regalo del Lobo Ledesma- clave en el campeón 2007- a Grecia, que no jugó la Copa 2008, la del Centenario.



Tuvieron que pasar 15 años hasta que en una noche contra Racing en Avellaneda, Romano y Ortega Sanchez, con dos obras maestras dejaron definido el encuentro, la revancha y la derrota en Vélez por 1-0 fueron una pura anécdota. Aquella edición de la Copa marcó una constante que se volvió a repetir con los enfrentamientos con NOB.

Así, intervino en el Grupo 2, con los ecuatorianos Filanbanco y Barcelona, más Newells. Los dos primeros de cada zona (Newells y el Ciclón, en ese orden por un desempate que ganaron los rojinegros 1-0) avanzaron a la segunda fase. En dicha instancia, San Lorenzo eliminó a los brasileños de Guaraní (1-1 en Guaraní y 1-0 en Campinhas). Peñarol, por ser el actual campeón de la Copa, pasó directamente a la tercera fase y fue el rival del equipo de Veira, que lo dejó en el camino, luego de empatar 0-0 en el Centenario y ganarle 1-0 en Vélez (golazo de Ortega Sánchez).  Con el empate clasificaban los dos, pues el perdedor mejor ubicado pasaba de ronda y en las otras llaves, ninguno debió ir a penales. Por lo tanto, afuera Peñarol, entró Newells (había perdido 2-1 en Uruguay con Nacional, luego del 1-1 en Rosario).

Se encontraron en semifinales santos y leprosos.  En un partido muy parejo, ganó Newells 1-0 sin merecerlo, aprovechando un remate de Alfaro, tras un corner corto que pegó en un defensor e ingresó al arco. San Lorenzo tuvo muchas situaciones frente a Scoponi, pero no supo resolver.

Newells con angustia en el epílogo de la serie se clasificó finalista, apurado por el corazón de un grupo de jugadores que vistieron con honor la gloriosa camiseta azulgrana. La visita aprovechó el nerviosismo del Ciclón y se puso 2-0, jugando tranquila. Pero salió a relucir la vieja garra azulgrana y se llevó por delante a un rival cauteloso. Y llegó el descuento, un premio consuelo, de Marchi de tiro libre faltando muy pocos minutos.

San Lorenzo disputó un total de 13 partidos, de los cuales ganó 5, empató 4 y perdió 4. Conquistó 10 goles y le hicieron 9. Como local, jugó 6: ganando 3, empatando 2 y perdiendo en una sola ocasión. Como visitante disputó 7 encuentros: ganó 2, igualó 2 y perdió 3. Marcó 3 goles y le señalaron 5. 

Nuevamente, en esta edición el error traumático fue deshacernos de jugadores como Walter Perazzo y José Luís Chilavert, yerro estrictamente deportivo mezclado con la falta de visión dirigencial de aquel momento. Fue una pena porque somos muchos los que sostenemos que el equipo Camboyano tenía todo como para ganar el título.



Recordemos que para acceder tuvimos que ganar la Liguilla 1991 que nos permitía ingresar nuevamente a la Libertadores, en aquella recordada final contra Boca 1-0, los dos partidos, en Vélez, con goles de Carrizo de penal y el Yaya Rossi en la Boca.

La hinchada estaba a full y cantaba La Copa Libertadores es mi obsesión... y el equipo del Nano Areán estaba a pleno y lo demostró en aquella gloriosa noche en Rosario cuando le ganamos a los leprosos en el Parque Independencia 6-0, con un Beto Acosta indomable -hizo cuatro goles-, pasamos a Colo Colo y a Coquimbo. San Lorezo era fiesta y la tribuna demostraba que la revolución de 1982 nuevamente se estaba gestando,  pero nos volvimos a caer contra NOB. Otro mazazo al corazón azulgrana.

En este caso, solo Areán y el riñón de la cúpula dirigencial saben por qué le quitaron apoyo logístico al DT, reemplazado por Juan Carlos Carotti en un momento crucial en el que ponderaron los resabios y las miserias políticas.

Fue la cuarta intervención de San Lorenzo en la máxima competencia continental.  El equipo dirigido por el Nano tuvo un comienzo espectacular (6-0 a Newells en Rosario) pero después del tercer partido tuvo un declive pronunciado, que derivó en su eliminación ante los leprosos, que se tomaron revancha de la humillación inicial. 

San Lorenzo compartió el grupo de la primera fase con Newell's y tres chilenos: Colo Colo (era el campeón), Católica y Coquimbo Unido. El Ciclón clasificó tercero y luego con Juan Carlos Carotti como DT (Areán se fue tras un 2-2 con Católica en Vélez), se pasó sufriendo al Deportivo Valdez de Ecuador, por penales (2-0 en Ferro y 0-2 en Ecuador).

El rival en Cuartos de Final fue Newells que sentenció la eliminatoria en la ida con un 4-0 contundente. 



San Lorenzo participó como campeón del Clausura 1995. Jugó en el Grupo 5 junto a River y los venezolanos Minervén y Caracas, campeón y subcampeón de Venezuela. El Ciclón debutó el 3 de marzo empatando como local 1-1 ante River, ante una gran expectativa. Posteriormente, San Lorenzo viajó a Venezuela donde empató 2-2 con Minervén y 1-1 con Caracas (gol de Bernuncio a 10 minutos del final). Luego, un 0-0 en el Monumental (cuarto empate al hilo). Dos goleadas (4-0 al Minervén y 5-1 al Caracas en el Pedro Bidegain) abrieron el crédito. El rival en Octavos de Final fue Peñarol, a quien se superó 3-2 y 5-1 en una inolvidable noche en Uruguay el 8 de mayo. El rival en Cuartos fue River, que eliminó al Ciclón tras dos encuentros muy cerrados: 1-2 y 1-1, en el Bajo Flores y Núñez, respectivamente.

El Ciclón debía jugarse todo en el Monumental tras la derrota en el Pedro Bidegain El primer tiempo terminó con un flojo 0-0, donde si bien el Ciclón dominó, no llegó con la profundidad necesaria. En el complemento, River se puso en ventaja con gol de Ariel Crespo y a partir de allí, afloró la garra sanlorencista que dominó totalmente desde los 20 del complemento. A 8 del final, luego de desperdiciar muchas oportunidades de gol ante Germán Burgos, igualó Ruggeri. San Lorenzo siguió buscando el gol para ir a los penales, pero la suerte le fue esquiva. Para muestra: un cabezazo de Ruggeri, con Burgos vencido, se fue afuera por muy poco. Y otra vez, el Ciclón se quedaba afuera en la Copa.

El destino señalo a Passet y en sus manos blandas en un tiro libre que termina en gol de Ortega para las gallinas en el partido de ida en el Pedro Bidegain.

Copa Libertadores 2000, 01, 02.

Las participaciones en las competencias de 2000, 2001 y 2002 encontraron a San Lorenzo, en parte, con una gran equipo inmerso en una de las peores crisis económicas de su historia, en sintonía con el país, y, más adelante, afrontándola con el desguase del plantel que batió records a nivel nacional con la coronación del Clausura y la obtención de la Mercosur.

Las actuaciones no merecen ni siquiera un análisis profundo, sólo mencionar la escasa planificación con la que se contó para afrontar el certamen en 2001 que inició Victor Doria como DT en la derrota por 4 a 2 ante Jorge Wilstermann y concluyó el Ingeniero Pellegrini. Además del conjunto boliviano, competimos con Deportes Concepción (Chile) y Nacional de Uruguay,

En 2002, la situación encontró a un San Lorenzo en la búsqueda de un nuevo DT para después de junio y sin sus principales figuras, como Walter Ervitti y Bernardo Romeo. En este caso, los rivales fueron Real Potosí de Bolivia, Nacional de Ecuador y Peñarol de Uruguay. 



San Lorenzo accedió a la Copa nuevamente tras coronarse del Clausura 2007. Sin embargo, optó por afrontar la competición continental sin su máxima figura. Así como lo hizo en 1973 con las ventas del Panadero Díaz, Ramón Heredia y Rubén Ayala al Atlético de Madrid, y 1988 sin Perazzo ni Chilavert, en 2002 sin Ervitti ni Romeo, en este caso se desprendió a un precio vil de Cristian Ledesma, un pilar del conjunto campeón y, para muchos, el mejor volante central de los últimos años junto al Conde Galetto. En su lugar, la dirigencia encabezada por Rafael Savino, de la mano del Grupo Inversor que intervino al club por entonces, decidieron reemplazarlo con Juan Manuel Torres, el Chaco.

Para tal ocasión, San Lorenzo le ofreció rienda suelta al Grupo Inversor que puso en vidriera a Diego Placente, Andrés D´Alessandro y Gonzalo Bergessio en la delantera.

La competición arrancó complicada, con una derrota en Venezuela ante Caracas, en teoría el rival más accesible del grupo. En la segunda jornada, el Ciclón empató de local ante Cruzeiro y la suerte parecía echada hasta que llegó el milagro en Bolivia, ante Real Potosí. Virtualmente eliminado con un 2 a 0 en contra, el conjunto de Ramón Díaz salió a jugarse la vida en el complemento y lo dio vuelta con goles de Romeo, Chavez y Aureliano Torres, de penal. Sería la primera proeza de la Copa. Con dos triunfos más (ante Caracas y Real Potosí, de local) y una derrota (contra Cruzeiro en Belo Horizonte), el Ciclón accedió a los cuartos de final contra River Plate. Sí, la serie que todavía hoy se recuerda como el 8 de Mayo, el del Silencio Atroz en el Monumental. ¿La ida? 2 a 1 en el Bidegain con goles de Silvera y Adrián González, casi sobre la hora. ¿La vuelta? Otra patriada, en este caso con dos goles de Bergessio que enmudecieron a todo el Gallinero, menos a los hinchas del Ciclón que volvimos a respirar después de ir 2 a 0 abajo, con dos jugadores menos (Bottinelli y Rivero).

En cuartos de final, frente al posterior campeón, Liga de Quito, se hizo carne la interna de un vestuario que hacía años gobernaba la voluntad de la dirigencia. La Escuela de planteles que había volteado sucesivos entrenadores desde 2003, con Rubén Insua, en adelante, esta vez expuso sus miserias con el DT, y sus hijos, por la división del premio. La discusión llevó hasta altas horas de la noche previa al partido de ida, en el Bidegain, que terminó 1 a 1, con un grosero error de la cabecilla del equipo: Agustín Orión. En Quito, fue también empate y derrota por penales.

Casi las mismas caras protagonizaron la última participación del Ciclón, en 2009, con Miguel Ángel Russo como entrenador, y también fuimos víctimas de una extorsión por los premios, además de las licencias nocturnas de las que gozaban jugadores como Andrés Silvera.

La dirigencia estaba en aparente retirada, el vestuario descontrolado y el Grupo Inverso manejaba los hilos de la Institución. La consecuencia fue clara: San Lorenzo eliminado en la primera ronda en un grupo compuesto por Universitario de Perú, Libertad de Paraguay y San Luís de Potosí, de México.

En síntesis, San Lorenzo intentó otro manotazo de ahogado que no resultó, y en este caso repercutió directamente en la economía de San Lorenzo. La conclusión, como lo dijimos más arriba, la Copa Libertadores está hecha para que la ganen las Institución, ordenadas, serias y planificadas.

Link permanente a la noticia:
Te gusta la noticia?
Compartir en:

Noticias relacionadas:

- CONTATE OTRO (PARTE 13)
- CONTATE OTRO (PARTE 12)
- NO LLEGO AL APROBADO
- PABLO GUEDE PIENSA EN NÉSTOR ORTIGOZA PARA REFORZAR COLO COLO
- CONTATE OTRO (PARTE 11)
- VIENEN POR VOS?
- ENTRENAMIENTO DE HOY
- AMISTOSOS POR DUPLICADO
- CONTATE OTRO (PARTE 10)
- CONTATE OTRO (PARTE 9)

Comentarios de la noticia:

Banner Plebiscito
CONTACTENOS