08 OCT
2013
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MALTRATO POLICIAL A SOCIOS DE SAN LORENZO


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A través de un mensaje en nuestro foro, tomamos conocimiento de una situación vivida por un Socio al momento de acceder al estadio el día sábado en la previa del partido contra Tigre.

MALTRATO POLICIAL A SOCIOS DE SAN LORENZO

A continuación publicamos el relato de Carlos Caposio, socio de San Lorenzo, en el que describe la gravísima y preocupante situación que le tocó vivir al acceder al estadio el sábado pasado.

Nos hemos comunicado con él para transmitirle nuestra preocupación por lo ocurrido, solicitándole la correspondiente autorización para publicar su nombre y apellido junto al relato que nos envió con el objetivo de dar a conocer esta situación y comprometiéndonos a realizar un seguimiento del tema a nivel institucional.

Según lo que nos ha comentado, Alejandro Maccio (responsable de Intendencia del Club) se ha comunicado con él y han conversado acerca de la necesidad de colocar cámaras de seguridad propias y no solo las controladas por Policía Federal.

A continuación, replicamos su mensaje.

Los policías cada vez más violentos en las canchas del fútbol argentino.


Escribo en primera persona porque fui protagonista directo y afortunadamente puedo contarlo, para intentar que dejen de ocurrir estas cosas.


Anoche, a las 19:50, hacía la cola para entrar a la tribuna local del estadio de San Lorenzo, del lado de la Avenida Cruz, cerca de la platea Sur.


Pasado el primer control policial y antes de llegar al último, me toca el cacheo. Un policía de baja estatura y tez morena, del cual no tengo nombre porque el jefe del operativo, Carlos Meirelez, alude no saberlo, me dice que apague el cigarrillo que estaba terminando de fumar, a lo que contesté, “quedan tres pitadas, oficial ¿puedo terminarlo?” . Insiste con que lo apague, esta vez más agresivo, ordena que lo tengo que hacer porque a él le molesta. Le dije que estábamos al aire libre y no estaba prohibido fumar e inmediatamente, para no discutir, salí de la cola y le avisé que lo terminaba y volvía. Él contestó, “por acá no vas a pasar”.


Sé que hubiese sido más inteligente apagarlo como me dijo un amigo y como hago habitualmente para evitar conflictos con la autoridad, pero esta vez no me salió así, tal vez porque había visto como maltrataba y ninguneaba a todos los que pasaban por su control, o porque uno no puede estar bajando la cabeza siempre que ocurren injusticias.


Lo cierto es que terminé de fumar, volví a la fila, tomé una del costado para no pasar por el mismo oficial y comencé a caminar. En un momento liberan, gritan avancen rápido (por esto creo que fue premeditado) y lo hago, acelero el paso.


El policía estaba escondido detrás de un compañero, no llegué a verlo, aprovechando la velocidad de mi andar, saltó de golpe y me pegó entre las costillas y la boca del estómago, estoy casi seguro que fue con la punta de su palo de madera, aunque no descarto haya sido una trompada. Me asusté por el ruido, no entendí, cuando caí en cuenta de lo que había pasado, reaccioné y dolorido intenté volver, un policía más alto me agarró y empujó hacia el lado del estadio y ordenó que me vaya. Las personas que estaban ahí, no eran muchos porque dejan pasar de a grupos reducidos, reaccionaron y fueron hacia los policías que contestaron a los empujones. Tengo seis testigos de lo que cuento.


Seguido de esto y ya en la entrada principal, pregunto por el encargado del operativo, me dicen quién es y voy a contarle lo ocurrido. Luego de insistir un buen rato y presionar con mi credencial de prensa, el jefe, Carlos Meirelez, de tez blanca y cabello canoso, va al lugar donde estaba el agresor y vuelve. Según él, el policía le había dado otra versión y me recomendó hacer la denuncia en la seccional 34.


Como le dije a Meirelez, no tengo intenciones de que echen al efectivo, quizás tenga una familia que no sea culpable de su agresividad, pero sí, le dejé bien en claro que esa persona no estaba capacitada para manejar gente y que no debería estar más ahí, en esa función.


Después, dolorido y con poco aire, ingresé al estadio. Les conté lo que había pasado a algunos conocidos y enseguida reconocieron al policía “¿Uno petizo? Le pegaba a todo el mundo, a dos los tiró al piso”.


Antes que termine el primer tiempo, tuve que bajar de la popular porque me desmayaba, un par de amigos me llevaron a la ambulancia que hay en el estadio donde me atendió el doctor, Gustavo Mo, quién dejó una constancia de la asistencia. Uno de los enfermeros, recomendó que vaya a una guardia para hacerme una placa y después contó: “Están sacados los policías, por esta otra entrada (señala hacia la avenida Perito Moreno) le pegaron a un pibe y este salió corriendo sin mirar y lo atropelló un auto, lo llevaron de urgencia al hospital”.


Me gustaría que esta nota circule para que muchos la lean. Que aporten datos para lograr saber el nombre de este oficial que me agredió. Para esclarecer qué pasó con el pibe que lo atropelló el auto ¿Por qué le pegaron? ¿Quiénes fueron los responsables? ¿Quién da las órdenes de tanta agresión?


No pude terminar de ver el partido, tuve que irme y la historia concluyó a las tres de la mañana. Luego de suero, análisis y una tomografía computada. Además de molestar a Gastón Taverna quien me estuvo acompañando todo ese tiempo y a Andrés Savelli quién más tarde me llevó a casa.


Fue sólo un susto, pero estas cosas ocurren muy seguido con la policía de la Ciudad de Buenos Aires y nosotros como sociedad, no deberíamos permitirlas, porque en este caso, tengo la suerte de contarlo, pero dos años atrás, en cancha de Vélez, también presencié un operativo de agresividad, intolerable. Este tuvo como resultado, la muerte de Ramón Aramayo, hincha de San Lorenzo, de 36 años que cuando pasaba un control policial, fue golpeado y murió al instante.


Si llegaron hasta el final de la nota, les pido que la compartan, no importa el color de camiseta, ni la geografía, porque también hace poco, en el estadio único de La Plata, mataron a un hincha de Lanús de un balazo de goma, en el pecho. Estas cosas no pueden seguir ocurriendo.


En mi experiencia en canchas de fútbol, fui testigo, muchísimas veces de la agresión policial, la cual, por lo general, incita a la violencia, en vez de evitarla.


Mientras tanto, impiden ridículamente que haya público visitante, pero siguen las liberaciones de zonas por parte de los efectivos policiales y sus negociados con los que sólo buscan plata, en una cancha de fútbol.


Aclaro por cualquier suspicacia que soy socio desde 1998 y nunca en mi vida, gané dinero a cuestas del club.


Buenos Aires, 6 de Octubre de 2013


Socio 31403, Carlos Caposio, periodista y escritor.

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