20 SEP
2013
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“NO ME HUBIERA IDO NUNCA DE SAN LORENZO”


Por Pablo Artecona
Licenciado en Comunicación. Escritor. Colaborador en DBV. Socio Nro. 70.773
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Twitter: @partecona

Nacido para campeón, José Francisco Sanfilippo, uno de los grandes goleadores del futbol argentino, y el máximo de la historia de San Lorenzo, charló en exclusiva con DeBoedoVengo sobre todo y, claro, sin guardarse nada. Su venta a Boca, el taco a Roma, la Libertadores regalada, su relación con los dirigentes, la actualidad del Ciclón… Imperdible.

“NO ME HUBIERA IDO NUNCA DE SAN LORENZO”

Llega antes de lo pactado, entre nervioso y preocupado por la hora. Se acerca lentamente con esa mirada tan clara que intimida. Que propone un contacto tan frontal como directo, acorde al personaje que encarna, y está bien. Me invade la extraña sensación de entrevistar al ídolo de mi viejo. A aquel polémico ganador de mil batallas. A un hombre sencillo, que parece no encajar con alguien del que se habló tanto, casi como un héroe de la mitología griega. Con la misma clase con la dicen que jugaba, arranca en primera persona una conversación más cercana al café con los amigos, que a una entrevista homenaje.


Pablo Artecona: José, usted es el máximo goleador de la historia de San Lorenzo con 207 goles en 265 partidos, según mencionan las estadísticas, pero declara haber hecho muchos más, ¿cómo es eso?


José Sanfilippo: Si hice muchos más. ¿Quién carajo habrá escrito eso? (risas). En mi carrera deportiva entre la Argentina, Brasil y Uruguay hice 640 goles en total. En la selección nacional, por ejemplo, jugué 40 partidos e hice 39 goles. Tengo una racha de haber jugado 10 partidos en la selección nacional (todos ganados), con 17 goles. Pero además, no contra Venezuela o Bolivia, sino contra España y Checoslovaquia, por ejemplo. En una semana hice cinco, dos a España y (3) tres a Brasil, imaginate.


Después fui uno de los pocos jugadores que le ha hecho tres goles a Brasil en un partido internacional. Porque los amistosos son una cosa, pero yo te estoy hablando del sudamericano disputado en Guayaquil, donde fue la delantera completa de San Lorenzo a la selección -y los nombra de memoria como al preámbulo de la constitución: Facundo, Ruiz, García, Sanfilippo y Boggio- después de que salimos campeones en el 59 .Yo nunca escuché decir a ningún periodista, ni siquiera a los hinchas te diría, algo de ese tema, y es un orgullo para San Lorenzo que los cinco jugadores de su delantera hayan formado la delantera de la selección nacional. ¿A vos te parece que eso no es una nota? (pregunta irónicamente, sonriendo de oreja a oreja), ¡qué lo parió!


PA: Quizá era una pregunta para hacerle más adelante, pero me ganó de mano. ¿Usted cree que San Lorenzo no reconoce a sus ídolos como se merecen?


JS: Si hablo por mí, cero. Nunca me homenajearon en nada. Soy socio vitalicio y no me entregaron el carnet, imaginate. Cuando yo me hice socio, me dijeron que eran 25 años para ser llegar a ser vitalicio, hasta que apareció un presidente sabelotodo como Miele y me dijo: “ya no se hacen más vitalicios y para que dártelo a vos, primero se tienen que morir tres socios antes”.


De todas formas no me interesa, ya que no voy a la cancha porque San Lorenzo no hace ni siquiera esto por mí.


PA: ¿Con la actual dirigencia como es la relación?


JS: Tinelli alguna vez me pidió que le diera una mano cuando él trabajaba con Badía, y me dijo: “Nene, la primera nota te la quiero hacer a vos, ya que sos el ídolo de mi viejo y mío”. Te digo más, me hizo ir de traje y corbata a Parque Chacabuco y apareció con una pelota. Un calor hacía…


Después, cuando yo le fui a pedir un favor a él, y tras hacerme esperar por más de una hora en donde grababan su programa, se asomó y me dijo: “ya estoy con vos, Nene” Y cuando vino a verme finalmente, que fueron dos minutos, me dijo: “Nene, tenés que hacer una carta porque esto lo maneja Yanquelevich” (gerente artístico de Telefé en ese momento). Yo lo miraba pensando, ¿puede ser así este tipo? Un 23 de enero con un calor bárbaro y de traje, haciendo una nota con él, y necesitando hacer un favor para terceros (porque era un partido a beneficio para una causa noble), él me contestaba eso. Después conseguí por otro lado que el presidente de la República de ese entonces participara del partido a beneficio y se pudo recaudar lo que se necesitaba tranquilamente para ese fin.


Pero el punto es otro. Es que yo quería que él me devolviera el favor que alguna vez le hice, para ver si era de la misma pasta que yo. Con eso te doy una idea de lo que querías saber.


PA: José, usted declaró que cuando lo cruzó a Tinelli en el centenario de San Lorenzo, le recordó que él le había dicho que era su ídolo y que, sin embargo, jamás lo había llamado para pedirle algún consejo sobre jugadores. ¿Es así?


JS: Claro. Le dije ese día: “¿Por qué no me llamaste para que yo te asesore? ¿O También sabes de esto?”.


Cuando estábamos por entrar en la pasarela, en la fiesta de los 100 años, le dije: “te van a cagar. Te van a sacar hasta el último sope”. Le dijeron que contrate a D’Alessandro para ganar la Libertadores y que después de eso, ese pibe iba a valer 20 millones. ¿Y si no lo verseaban cómo se lo iban van a vender? Esa guita no la recuperó nunca más o a lo mejor la estará tratando de recuperar ahora, no sé.


PA: ¿Es verdad esa anécdota que usted le dijo a Roma antes del partido, Tano te voy a hacer un gol de taco en un clásico contra Boca y se pudo dar el gusto?


JS: El tema es así. Hay que usar la inteligencia antes de que empiece el partido. Jugábamos contra Boca en el Gasómetro, nosotros en la mitad de tabla, y Boca primero solo. El viejo túnel de San Lorenzo era larguísimo y yo estaba hablando con los muchachos antes del partido, en una especie de charla técnica, sobre la importancia del partido que la gente quería ganar, cuando en el fondo del túnel veo a los de Boca reunidos haciendo tiempo. Ahí nomás empecé a pensar que estos tipos eran “cabuleros” y por eso no salían a la cancha. Entonces les pegué el grito: “Tanoooo -por Roma, arquero de Boca- salgan ustedes, que yo tengo que hablar con los muchachos”. A lo que el Tano respondió inmediatamente: “no, ustedes son locales”.


Ahí pensé, “a este lo pongo nervioso”, entonces le digo: “Ah, no salís, ¿sabés que soñé que te hacía dos goles y uno de taco?”. El Tano me miró y me contestó caliente: “Y yo te caigo encima y te mato, enano”. Ya en la cancha, el referí, que se llamaba Roberto Goycochea, me dice: “Dale, Nene, que tengo que empezar el partido”. Mientras, yo estaba hablando con Coco Rossi, le alcancé a decir a Capdevilla: “Pibe tirame la pelota a la espalda de Orlando, pero que no entre al área. Si no entra, es gol mío”.


Ni bien empezó el partido, el pibe no sé como hizo (con el cagazo que tenia) y me la tiró larga a la perfección, tal como se la había pedido, pero la pelota me quedó atrás. En eso, veo venir al Tano como me había dicho, con la rodilla arriba para matarme. Tengo esa foto (dice mientras todos los ojos de la mesa enfocan la expresividad de sus manos). Entonces, la enganché de taco, y la pelota entró al ángulo. Por último, la fui a buscar adentro y la llevé hasta la mitad de la cancha nuevamente, donde estaban Valentín y Menéndez (jugadores de Boca), y les dije: “Sanfilippo es como Perón, siempre cumple” (suelta una carcajada).


PA: Me gustaría que me aclare esa anécdota del día que besó la casaca de Boca contra San Lorenzo en el Gasómetro, ¿qué fue lo que pasó realmente?


JS: La historia es muy larga. La gente solo se queda con eso como un hecho aislado, y pasaron muchas cosas antes. Yo me había peleado con los dirigentes de San Lorenzo. Estuve cobrando cinco años el mismo contrato por dos mangos y siendo el máximo goleador del futbol argentino. Jamás nadie de la dirigencia me dijo: “venga que le vamos a dar unos pesos más” o algo así.


Cuando fui a hablar con los dirigentes y les planteé el tema, por deudas que yo tenía para pagar mi casa, y porque me quería comprar un auto, me dieron más problemas que soluciones. Un tal Saba, me facilitó la compra de un Chevrolet 46 como un gran premio (vos calculá que estábamos en el año 60). Y el tipo me prestó una plata que me faltaba para comprarlo, a condición de que se la devolviera cuando pudiera. No habrá pasado ni un mes, que me llama y me dice: “vos me tenes que devolver la guita mañana o te tengo que sacar el auto”. Así de buena persona. En síntesis, tuve que vender el auto a menos plata de la que lo había pagado, y devolverle a este funebrero (por el dirigente en cuestión) la diferencia que le debía.


Imaginate que basura este tipo, que así trataban al máximo goleador del campeonato. Después de eso, ganó las elecciones un tal Soriva, y sin hablar conmigo me transfirió a Boca. No me preguntó ni él ni nadie si yo me quería quedar. Fue la primera vez que un grande le vendía un jugador a otro grande.


Por otro lado, en aquella época en Boca estaba Alberto J. Armando, que era un señor que les facilitaba a los jugadores las condiciones para que se compren el auto y la casa con facilidades. Siendo jugador de San Lorenzo, me prestó dinero para que pudiera cancelar compromisos y para que se la devolviera cuando pudiese, ¿vos lo podes creer? Si bien yo entiendo que era un gesto de interés, no dejaba de ser algo que nadie en nuestro club había tenido conmigo.


Yo fui el único jugador que firmó su renovación de contrato en la AFA a fines de diciembre, a tres días de vencer mi contrato para ser jugador de San Lorenzo. Te digo esto, siendo el goleador de los últimos campeonatos, porque podría haber quedado libre y arreglar con otro club por mi cuenta. A esa altura, ya tenía mucha bronca por el manoseo de la situación. Así y todo, renové con San Lorenzo. Mirá que me habían dado motivos para estar enojado, en vez de ayudarme, me sacaban lo poco que tenía.


PA: ¿En ese contexto fue que usted vuelve al Gasómetro jugando para Boca?


JS: Claro. Una vez que se arregló todo con San Lorenzo, Soriva me vendió sin avisarme. Y tuve que volver al Gasómetro con otra remera. Resulta que en ese partido, la gente, que me amaba tres meses antes y me ponían banderas de apoyo, ahora me puteaba sin conocer nada de toda esta historia. ¿Podés imaginarte lo que sentí en ese momento, pibe?.


Encima, un tal Mariotti, que había venido a San Lorenzo de Chacharita, había dicho: “A Sanfilippo me encargo de marcarlo yo, y de la primera patada, le rompo la rodilla”. La gente estaba terrible conmigo, me puteaban de todos lados. Agarraba la pelota y me silbaba toda la cancha. Yo pensaba, ¡qué ingratitud esta gente!, las cosas que me banqué y le di a este club y me tratan así. Todo, porque un dirigente “hdp” me transfirió a Boca sin hablar conmigo.


Bueno, sigo con la historia. Este tal Mariotti, después de que me tiró una patada, me agarró de muy mala leche la cabeza, apretándome bien fuerte, y yo traté de sacarlo con el brazo, con tanta suerte que el árbitro nos vio y nos echó a los dos. “Yo no me voy de la cancha”, dije. Yo no me quería ir ni en pedo, y viene el Coco Rossi y me dice: “Andate, Nene, ya te echó”, Peor. Me puse loco, lo “reputié” al Coco, que era mi amigo, le dije de todo. Claro, la gente vio todo esto y me empezó a gritar de todo. Entonces me dije: “me tengo que ir, no me queda otra”.


Cuando empecé a caminar, vi que todos los que me aplaudían, saludaban y me tiraban besos hacía tres meses, ahora me querían asesinar. Entendeme, pibe, lo que me podría pasar por la cabeza en ese momento. Todo el mundo puteándome, y cuando estaba por bajar a los vestuarios, agarré la camiseta y la besé. Yo sé que hacerle eso a San Lorenzo no estuvo bien. No te digo arrepentirme, pero me la tenía que haber bancado, ya que el hincha es así. Además, toda la gente no sabía todo lo que me había pasado. Toda la historia de trasfondo, que fui transferido a Boca sin enterarme y todo eso. Mirá si no tenía razones para estar con bronca. Yo no me hubiera ido nunca de San Lorenzo. Yo mismo, le dije a este Soriva, “no me vendas nunca a Boca, los grandes no se venden jugadores el uno al otro”, pero bueh...


¿Te quedaste con ganas de más? No te pierdas la segunda y última parte de la entrevista, donde el Nene nos habló de la famosa Libertadores regalada en el 60, del mejor jugador que vio en San Lorenzo, de su paso por el Club durante el Savinismo y hasta de Cauteruccio y Funes Mori…

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