11 MAR
2015
Compartir la noticia:

HISTORIA DE AQUELLO QUE NUNCA SUCEDIÓ


Por Pablo Jelovina
Escritor. Autor de La Pluma Más Negra. Socio Nro. 89.067
[email protected]
Twitter: @10Boedo
EtiquetasEtiquetas: Azulgranarte

Innumerables ejemplos hay de que el hincha de San Lorenzo no es igual a los demás. Y uno de los motivos es que donde transitamos, dejamos siempre una huella visible propia de nuestra identidad azulgrana irrefrenable. En estos “Relatos de Verano”, se presentarán algunas historias cortas que ilustran que para nosotros San Lorenzo está presente en cualquier situación de vida. San Lorenzo… hasta en la sopa.

HISTORIA DE AQUELLO QUE NUNCA SUCEDIÓ

Luis Benjamín Murúa, a punto de salir de su casa para ir al trabajo, ya con llaves en mano, decidió volver a poner en la sombra a su Jacarandá porque supuso que le haría mal estar bajo el sol hasta que él volviera. Al salir dos minutos más tarde de lo habitual, no logró cruzarse como cada mañana con el Chueco Solano quien, al no encontrarse ni quedarse charlando con Benjamín, llegó un par de minutos antes a la panadería del pueblo en la que cumplía su deber laboral. Solano, a unos metros de la puerta del local, vio que Roberto Muscio y su esposa subían a prisa a su coche con sus dos pequeños hijos dormidos y arrancaban, como huyendo, hacia la ruta. Ya en la puerta del comercio el Chueco se dispuso a esperar que llegue Josefa Miguela Zaldivia, dueña de aquella panadería. Eran las cinco y cincuenta y ocho de la mañana y ante el hecho confuso el empleado panadero presintió que en la casa de enfrente, donde viven los Muscio, algo había sucedido. Se quedó quieto unos segundos y se fue acercando a la puerta del vecino. Miró hacia la esquina y pudo identificar a lo lejos los pasos apurados y constantes de Josefa que, amante de la puntualidad, regulaba para lograr pisar su despensa a las seis en punto. El Chueco dudó. Quería tocar el timbre de la familia Muscio para ver si salía la suegra de Roberto que a pesar de vivir allí no se había ido con ellos. Pero tardó demasiado. Cuando atinó a reaccionar, Josefa ya estaba a unos pasos. Solano no dijo nada y finalmente entraron al local.


A media mañana, el Chueco seguía preocupado. No había podido advertir ningún movimiento en la casa de enfrente. Pensó que nunca le había caído bien Roberto, y su cabeza se empezó a llenar de suposiciones y temor. Don Castillo entró a la panadería del brazo de su nieta, la hermosa Rosalía. El coqueteo habitual esta vez se vio interrumpido a causa de la falta de entusiasmo, de la preocupación que aquejaba al Chueco. Rosalía salió esa mañana de la panadería pensando que el Chueco ya no la quería. Esa misma noche, a pesar de lo que sentía por Solano, Rosalía Castillo aceptó la propuesta de casamiento de Silvio Rojas y empezó una de las historias de amor más tristes de aquel pueblo, historia que jamás será contada.


A la hora de la siesta el Chueco salió del local. Antes de dirigirse hacia su hogar como cada tarde, tomó coraje y se cruzó a la casa de los Muscio. La duda lo atormentaba. Cuando se disponía, esta vez sí, a tocar el timbre, sintió que alguien abría la puerta desde adentro. Solano se escondió rápidamente detrás del árbol de la puerta y logró ver a la mujer, en un sugerente y traslúcido camisón, que se asomaba a la esquina y volvía a entrar. Pensó en la ridícula situación y se retiró avergonzado. Unos minutos más tarde la suegra de Muscio recibiría en su casa a Esteban Botero, empleado de correo veinte años menor que ella, con quien vivía un romance a escondidas de todo el pueblo que los llevaría a un terrible desenlace que jamás daremos a conocer.


Solano nunca se cruzaba con Luis Benjamín Murúa cuando volvía para dormir la siesta. Sin embargo, debido a la demora en la puerta de los Muscio, esa tarde se cruzaron. Murúa se dirigía a encontrarse con Silvio Rojas para avisarle que su hermana, Etelvina Murúa, primer amor de Rojas, había vuelto de Buenos Aires y quería verlo urgente. Pero la charla se extendió debido a que el Chueco narró con todo el detalle posible su confusión con los Muscio. Además, Benjamín sumó información al relato. Le contó que la familia Muscio pasó por la estación de servicio, que cargaron como para llegar a Buenos Aires y que llevaban una bandera azul y roja. Que iban alegres y apurados y decían algo de Libertadores. Solano recordó entonces que hacía tiempo que no sabía nada sobre el estado de salud de Libertad Murúa, prima de Benjamín, que había sufrido un accidente en una confusa situación con el tío de Silvio Rojas, Durencio Rojas. Murúa le confirmó que ya estaba bien y le relató los pormenores de aquella historia que incluía ropa interior, una botella de Hesperidina, dos rosarios bendecidos y una bomba molotov casera. Tanto se extendió la conversación que cuando Benjamín llegó por fin al bar ya no encontró a Silvio Rojas, aunque nunca supo que por esos minutos aún estaba en el baño de aquel antro explorando los carnales placeres de la hermosa y despechada Rosalía Castillo.


Antes de irse a dormir la siesta, Benjamín, aprovechando que ya estaba en el bar, se tomó una cerveza fría. Silvina Damonte lavaba los platos en el fondo. Murúa no la vio, a pesar de que dos años después daría a luz al primero de sus hijos. Tampoco sabía en ese momento que el mozo que le sirvió la cerveza, Soponcio Varela, fanático hincha de San Lorenzo, sería velado esa misma noche de miércoles, habiendo dejado el mundo por un exceso de felicidad y emoción, historia de la que no daremos mayores detalles.


Cuando por fin llegó a su casa, Luis Benjamín Murúa, envuelto en un calmo sopor, con el aburrimiento de sentir que ese día nada había sucedido, se tiró a dormir la siesta. Mientras el Chueco Solano despertó perturbado con la imagen de la suegra de Roberto Muscio en un traslúcido camisón, Benjamín tuvo un placentero sueño con su Jacarandá.

Link permanente a la noticia:
Te gusta la noticia?
Compartir en:

Noticias relacionadas:

- CAFÉ LA ESPERANZA
- EL PECADO
- AMOR VERDADERO
- CorAzónSubLiminAl
- LA SUBJETIVIDAD DE LA HISTORIA
- QUE EN MARRUECOS, CUESTE LO QUE CUESTE...
- NUESTRO LUGAR EN EL MUNDO
- MUESTRA PLÁSTICA DE LA AFA
- ENTREVISTA CON FABIÁN CASAS
- POR AMOR A NUESTROS COLORES

Comentarios de la noticia:

Banner Plebiscito
CONTACTENOS