18 OCT
2016
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LAVERNI AL QUIROFANO


Por El Veedor
Auditor de árbitros. Detractor del siga siga y enemigo del todo pasa. Espía en AFA.

Twitter: @VeedorAzulgrana
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San Lorenzo juega a otra cosa y el Sistema colapsa. Los anti cuervos quedaron expuestos una vez más este fin de semana cuando el Ciclón paseó a Arsenal en Sarandí a puro fútbol. La operación para voltear a los de Aguirre falló. La otra operación, si te impresiona la sangre y las cirugías mayores, no la leas. Acá, el informe del Veedor.

LAVERNI AL QUIROFANO

 


- Hoy a las 12 lo operan a Laverni, te va a interesar, no te lo podés perder.


El llamado a las 8 de la mañana del miércoles me agarró en la cama, todavía medio dormido.


- ¿Qué operan a Laverni? ¿Qué le pasó?, pregunté por reacción, casi sin pensar.


- Dale Veedor despertate boludo, te estoy diciendo que lo operan a Laverni.


- Ya te escuché querido, ¿Y a mí que carajo me importa lo que pase con ese infradotado hijo de mil putas? Ojalá palme antes de entrar a la Clínica. ¿Y además, para qué voy a ir?


- No boludazo, lo van a operar en la AFA. Se juntan al mediodía y van a estar todos. Y cuando digo todos son todos. Así que pegate una ducha y no te lo pierdas.


Me tardó en caer la ficha, antes de las diez de la mañana no sirvo para nada. Mi contacto en AFA siempre tiene data que vale el esfuerzo así que metí un café y arranqué para Viamonte. Entré saludando a los de Seguridad como de costumbre y me escabullí en el despacho de Don Julio, donde aún se sigue cocinando todo el fútbol argentino, ahora con órdenes desde la Casa Rosada. Sin que nadie me vea me escondí en el baño privado del ex número uno (lo que habrán peinado en este espejo... pensé), astutamente dejé la puerta entreabierta para escuchar lo que iba a pasar ahí adentro y esperé por la llegada de los dirigentes.


El primero en caer fue el médico favorito del Presidente Mauricio, Armando Pérez, que sólo se iba a encargar de monitorear la intervención. Él no decide nada, nunca. De la manito luego llegaron Angelici y Rodo, las dos eminencias en todo lo relativo a operaciones en la AFA.  Como tantas veces, jugaron en equipo y en menos de lo que demora Hurac*n en entregarle el rosquete a Temperley tenían el Desk todo lustradito con el Blem que donó Blanco, el presidente de La Acadé, que también se hizo presente en la reunión. Al acomplejado que se dedica al referato por su amor a llevarse el pito a la boca lo posaron en el escritorio del Todo Pasa y lo prepararon para la cirugía. La Brujita Verón aportó los instrumentos esterilizados y los últimos en llegar fueron los de Independiente, Marconi y Pablito Moyano, que se ocuparon de ponerle el gorrito blanco y la bata azul al paciente.


Ahí nomás, sin mediar palabras, los presentes empezaron a meterle mano a Saúl. Que este torneo tiene que ser de River porque a Boca le vamos a tirar una onda en la Copa Argentina para que La 12 no pierda el negocio. Que si el Millo no llega se lo tenemos que dar al Rojo que ya no pelea Sudamericana ni Copa Argentina y hasta que no gane algo nunca va a terminar de volver de la B. Que San Lorenzo está bien armado, con un plantel de jerarquía al que ahora le sumó un tipo coherente en el banco de suplentes. Que si no lo empezamos a voltear desde ahora, después va a ser difícil de bajar. Que la prensa te va a cubrir, por eso no te preocupes. Que vos a esos cuervos los odiás. Que el partido es chivo, los de Arsenal raspan, podés dejar que se les vaya la patita que nadie se va a quejar. Que te acuerdes del 2008. Que si te portás bien, tenés la de siempre.


Cada frase despertaba gestos de excitación en un Laverni que al escuchar lo del partido con Tigre en Liniers liberó un gemido de éxtasis  que hizo retroceder a Rodolfo. El perro malo estaba a punto caramelo y su emoción ante el sólo recuerdo de cómo nos arruinó en el Triangular Pedro Pompilio fue la prueba de que la operación había sido un éxito. Lo tenían al palo, con el mandato bien clarito. Se saludaron entre amigos y cada uno se fue silbando bajito.


Y así se fue Laverni a Sarandí. Y así me fui yo a Sarandí.


Pero el domingo algo falló. Better Call Saúl no pudo, no le alcanzó. San Lorenzo acompañado de La Gloriosa se llevó puesto al mala leche y a los burros de Arsenal. Fue tal el nivel de los dirigidos por Aguirre que ninguna de las miserias del referí pudieron equilibrar las fuerzas entre un equipo convencido de su poderío y otro que desde que murió Don Julio tiene destino de Primera C. Como merece.


Llegue a casa como a las 10 de la noche y me tiré en el sillón a tomar una birra y disfrutar en la tele del lamento generalizado cada vez que a nosotros nos va bien, cuando me volvió a sonar el teléfono.


-Amigo, lo están por operar a Laverni.


-¿De qué hablás boludo? La operación fue el miércoles, me mandé como dijiste, vi todo. Ya jugamos, ya ganamos, ya lo paseamos a Arsenal, ¿estás de gira?


-Escuchame, no tengo tiempo para esto. Anota: Juan B. Justo 909, me acaba de datear un enfermero del lugar, mandate ahora que están llegando todos, lo operan en 40 minutos. Clínica Los Arcos.


No le pude responder que ya me había cortado la llamada. Apuré el trago y encaré para ese famoso establecimiento del que son habitués famosos top de la farándula nacional cuando quieren sacarse algún elemento fálico del okote.


Pasadas la medianoche, ya en la sala de espera, la voz del cirujano retumbó en el silencio de velorio que se apoderaba del escenario: “¿Familiares de Saúl Laverni?”. Nadie se hizo cargo, sólo los dirigentes que hacían guardia en el hall de entrada. 


 El cirujano se acercó y con voz trémula se dirigió a los presentes de un modo contundente. “Como saben, la operación que llevaron adelante durante la semana, en AFA, no fue del todo exitosa. Como consecuencia, hoy el paciente llegó con un dolor agudo en su recto. Tratamos de ayudarlo, pero la zona está destrozada. Literalmente, parece el culo de Manzanita en Devoto.”


Los titiriteros de la AFA bajaron la mirada. El cirujano continuó.  “Tenemos que volver a intervenirlo, pero esta vez en el quirófano. Voy a necesitar que me den una mano”  Todos asintieron en silencio, menos uno.  “Yo me abro...” dijo la Brujita, y agregó mientras se retiraba por un pasillo: yo ya operé por la espalda a Tinelli en AFA y me salió 10 puntos, ¿para qué me voy a ensuciar las manos con este boludo con delirios de estrella? Ya fue esto”. Nadie se atrevió a frenarlo, solo el Tano, quien mordiendo su habano, dejó escapar una frase filosa; “qué raro... lo traicionaste a Marcelo, lo traicionaste a Bilardo, lo traicionaste a Diego que te convirtió en Batman, y ahora nos traicionás a nosotros hijo de puta”.  Marconi lo calmó;  “déjalo Tano, ya tiene lo que quiere, este fin de semana le volteamos a Central  y le volvimos a tocar el culo al llorón de la bufanda. Y la fecha que viene lo vamos a necesitar contento cuando visite el Bidegain”.


Viendo que el inglés se tomaba el palo, se paró el hijo de Moyano que con indisimulable olor a chivo y restos en el labio inferior de lo que parecía carne a medio masticar se quejó.  “Yo al paquete este ya lo traje en un camión vistes, ¿encima me tengo que quedar a ver cómo lo operan? Ustede que son todocheto y terminaron la primaria, ¿para qué me quieren acá? ¿En qué puedo dar una mano yo? ¿No sobra gente ya, no sobra?”  Armando, quien nunca pierde la calma, dio un paso para el frente y con el ceño fruncido respondió tajante. “Mirá negro, acá los esfuerzos son compartidos, este tema nos compete a todos, así que hacete cargo y no rompas las bolas. Tanto andar twitteando pelotudeces sin  saber escribir te está empezando a pegar mal, ignorante”. Pablito puso su mejor cara de mandril angustiado pero no tuvo palabras, sólo murmuró algunos quejidos y se volvió a sentar.


Rodo tampoco quería estar ahí, maldecía con las noticias que le llegaron desde Paraná. El Patrón le ganó el partido sobre la hora con todos los pirómanos llorando una avivada. Pero los que vimos la jugada sabemos que la avivada no fue tal. El pique se hizo normalmente, el jugador de River se demoró una vida en devolver la jugada y el rival se llevó la pelota, que al fin y al cabo le correspondía, para depositarla en la red varios toques mas tarde. Eso sí, Rodo no se quejó de la “suerte” que tuvo cuando no le echaron a Casco ni al arquero.


El Tano le explicó en voz baja que eso le pasó por boludo. “Mirá Boca... nosotros choreamos hasta los amistosos... y no importa si son hermanos paraguayos como los de Olimpia... los choreamos y punto. Boca es Boca... hoy por ejemplo no me cobraron un penal en contra estando uno a cero arriba ni me expulsaron al pelotudo de Pablo Pérez que tiene un tacho en la cabeza... te falta para ser como nosotros...” Rodo largó una carcajada tras ese comentario, quizás recordando cómo le caminó El Chiquero cuando concretó su obra máxima al frente de River Desk. El ambiente se descomprimió y se palmearon mutuamente las espaldas. Ellos son así; se boquean para la gilada pero son amigos de toda la vida. Más que amigos, socios de toda la vida.


El Doctor los volvió a llamar y los hizo ingresar al cuarto de Laverni. Lo vieron desencajado.  Acostado boca abajo, con un tapón de gasa incrustado entre los dos cachetes del culo. Los alaridos de dolor no dejaban escuchar lo que hablaban entre sí los dirigentes. Marconi le tomó la mano mientras el resto se colocaba guantes esterilizados y los correspondientes barbijos. Laverni miraba al abogado garca hincha del Rojo suplicando redención...


-Hice todo lo que pude Guillermo...todo lo que pude


-Tranquilo Saúl, no hables que es peor, te va a dar gases... 


-Es que hice todo lo que pude para que la operación sea un éxito... en un momento era San Lorenzo contra mí, no contra Arsenal, dejé todo en la cancha... 


-Quedate tranquilo Saúlito, todo el mundo vio tu esfuerzo... vimos claramente cómo te hiciste el boludo en el penal a Cauteruccio. 


Laverni entre llantos y con una vena a punto de explotarle en la frente no lo dejó terminar la frase. -¿Y la patada criminal a Belluschi? ¿Viste cómo le repartió ese matungo de Arsenal? Decí que no lo pudo terminar de agarrar bien, ¡qué lástima! ¡¡Y yo le saqué amarilla nada más!!!


-Te digo que te quedés tranquilo hombre, que vimos todo. Marconi lo tranquilizaba mientras Pablito Moyano le alcanzaba más gasas al doctor.


-Te juro que no puedo más, estoy destrozado, tengo un dolor insoportable que me nace en el culo y no paro de escupir un líquido espeso,  blanco y brumoso. Creo que me estoy muriendo Guillermo... me muero... ¡¡¡me envenenaron!!!... 


Ahí fue Rodo quien se acercó a Saúl para intentar contenerlo.


-Pero relájate Saúl, también vimos cómo intentaste sacar del partido a varios jugadores de San Lorenzo al no cobrarles ninguna falta, sin amonestar a los de Arsenal, mismo la jugada de Belluschi que vos decís, si no lo quebraron fue de puro culo... estuviste bárbaro, casi se da.


-Es que yo esperaba que se saquen, Rodo, esperaba que Cerutti pise el palito, si lo amonesté por nada, tal vez me puteaba y listo... se desvirtuaba todo el partido con esa roja... Ni siquiera se quejaron cuando les corté la contra en la última del primer tiempo.


El Tano no quiso ser menos y también le dio aliento al pobre Laverni...


-Saúl, vos quedate tranquilo. Con la mano que nos diste en el 2008, no nos debés nada.


-El Triangular Pedro Pompilio, ¡¡¡eso sí que estuvo lindo!!! le contestó Laverni, que incluso agarrotado con sus dos manos abrazadas a la camilla logró esbozar una corta sonrisa con el recuerdo de Angelici.


-¡Claro viejo! vos quedate tranquilo, que siempre cumpliste.


-Es verdad... preguntale a Sergio si no fui fiel a su Tigre en esa campaña... a ese equipo de mierda lo hice jugar como el Manchester.


 -Hiciste todo bien Saúl. Hicimos todo bien. Nosotros lo mandamos a Savino a comprar pizza y vos le privaste a San Lorenzo de golear a Tigre y quedarse con el 70% del torneo en el bolsillo. El resto lo hizo el cordobés culo roto de Baldassi... ¡Si hasta me acuerdo cómo lo apuró a Bergessio con llevarlo a la justicia haciéndose el impoluto... qué hijo de puta... ¡faltan más árbitros como ustedes Saúl...!  


Blanco, el titular de Ra Sin Club, que hasta ahora se había mantenido en silencio jugando en las sombras, se animó a opinar... “no fue tu culpa Saúl, elegimos mal el partido. La operación debimos hacerla contra un equipo más armado, contra Arsenal no hubo disputa, fue un monólogo de esos cuervos. La próxima lo operamos contra un grande y cuando vos o algún Pitana o Beligoy los empioje sin tener el resultado cerrado vas a ver cómo muerden el anzuelo”. El tano completó, siempre mordiendo su habano... “en la Copa Argentina Blanco, ahí te lo tenés que comer... y si no se lo comen ustedes se los come Rodo en semis, o nosotros en la final... total sabemos que nadie va a venir a protestar, si ellos no pisan la AFA. Ya lo dijo Mati, él prefiere hacer dos cuadras de más con el auto antes que pasar por la puerta de Viamonte. Así, es sólo cuestión de tiempo”.


Armando los llamó a silencio. La preocupación crecía a medida que la anestesia no causaba efecto en el paciente. Más le daban, más cara de boludo tenía Laverni, más se quejaba del dolor de culo.


Como el asterisco de Better Call ya parecía un volcán buscaron ayuda en un grupo de instrumentistas. Por una puerta interna del quirófano fueron ingresando Tití Fernández, el Pollo Vignolo, Gambetita Latorre y el gordo cinturón gástrico cadete de Román, el siempre aborrecible Marcelo Palacios. El último en llegar fue Garpani, que como gran comedor de travas, acostumbrado a asomarse a agujeros profundos, era el más indicado para dar una opinión sobre la zona lastimada. Todos con cara de tristeza consolaban al pobre Saúl, recordándole que más allá del doloroso momento que estaba viviendo con su tremenda irritación anal, ellos le cuidaban la retaguardia en los medios.


La intervención comenzó pasada la madrugada del domingo y finalizó el lunes al mediodía. Fueron casi trece horas luchando por la vida de Laverni.  Diez tipos trabajando a brazo partido para sacar adelante al pobre miserable que yacía con el culo mirando al techo, los ojos desorbitados y la lengua para afuera, escupiendo liquido viscoso dentro de una palangana que le sostenía Pablito Moyano.


Luego de mucho escarbar encontraron algo que podía ser la causa de su afección.


 "A ver... acá hay algo... acá hay algo...” dijo Armando Pérez ilusionado. “Es una pelota de fútbol, ¡es un balón!” anticipó el Pollo casi relatando. Pero Marconi estuvo rápido y sentenció, esa es la pelota que le correspondía llevarse a Cauteruccio por el Hat Trick, pero Saúl no se la quiso dar... se ve que la escondió ahí...”. El ánimo se caía a pedazos... “¡¡No lo grite, no lo cante, no se abrace!!” dijo el blondo relator que jamás entendió nada de fútbol en su puta vida, mientras Gambetita en un costado repasaba mentalmente citas de Pep Guardiola, elaborando comentarios “biri biri”  a favor de la propuesta de Holan en Defensa  o de Coudet en Central, evitando tirándole flores al hasta ahora mejor equipo argentino, San Lorenzo de Almagro.


Eso sí, después le piden a Bauza que llame a Belluschi, que llame a Caruzzo, que llame a Blanco, que llame a Blandi. Se sorprenden que Uruguay no llame a Cauteruccio. Porque siempre que te empieza a ir bien, te la quieren pegar por ese lado. ¿O alguno de ellos volvió a pedir a Buffarini para la Selección ahora que no juega más en el Ciclón?


Bip... Bip... Bip...


-Bisturí por favor...


Bip... Bip... Bip...


-Veo algo al fondo... muy profundo, bien adentro, es enorme... No es la pelota de Cauteruccio….mierda...es peor de lo que imaginábamos... exclamó el cirujano.


-Biiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiip....


-¡LO PERDEMOS! ¡LO PERDEMOS!


Tití no se bancó la presión y salió de la sala de operaciones. Se estaba fumando un pucho cuando notó que en un rincón se escondía una cucaracha.  Se acercó para pisarla con su tonelada y media de barriga cuando casi se cae de culo por la sorpresa. La cucaracha era un microfonito latinizado que tenía un mini celular comprado en Venezuela desde el que hablaba con Mr. President contándole detalles de la operación a Laverni.  Mr. President no podía creer lo que le contaba la cuca azulgrana y haciéndose el boludo repetía que era imposible que su disputa con la AFA terminara así, de esta forma... “No es posible Cuquita, no creo que esto tenga que ver con San Lorenzo, si yo declaré en Fox, hace un par de años, que no había más árbitros prohibidos para el Ciclón... si nos volvió a dirigir Abal después de casi mandarnos a la B, hasta al mismísimo Laverni le abrimos las puertas... Es más, Tití fue el que me atoró al aire en el programa del Pollito para que vuelvan estos tipos a dirigir a San Lorenzo. Mandale un saludo si lo ves a Titi y recordale que en 10 de los últimos 11 partidos nos tocaron réferis del SADRA de Marconi, porque a nosotros eso no nos importa, sabemos que todos obran de buena fe y nadie nos odia en Viamonte.” Cuando la cucarachita arrastrada quiso repetir al pie de la letra todo lo que le transmitió Mr. President, el sin códigos de Titi Fernández lo pisó fuerte y pobre la cucaracha, que ya no puede caminar, porque no tiene, porque le falta, el orgullo y dignidad.


La cosa se estaba poniendo fea en serio. Había que entrarle a Laverni por la puerta del fondo y llegar hasta lo más profundo para extirparle aquello que lo tenía al borde de la muerte. Las paredes del intestino no resistirían mucho más. Por esa razón, en medio de la conmoción por el estado crítico de Laverni llegó al quirófano Piñera, el presidente chileno, con un grupo de mineros y rescatistas recomendados por Pablo Guede, entrenador de Colo Colo.


Uno de los chilenos notó algo raro; Laverni tenía dos pares de huevos. Cuatro bolas. A  dos pasas de uvas arrugadas le seguían dos enormes esferas peludas que vibraban intensamente. ¡¡¿Qué carajo es esto?!! ¡Yo me voy a la mierda! gritó desencajado Víctor Blanco mientras Angelici se apoyó contra la bacha del quirófano conteniendo las arcadas.


Con Laverni inconsciente por el dolor y un clima enrarecido por el desconcierto, fue Marconi quien se arrojó sobre la deformidad gigantesca que empezaba a asomar desde el culo de Laverni y tiró con todas sus fuerzas.  Rodolfo lo siguió y agarrando al abogado garca por la cintura comenzó a tironear también. El efecto de vacío que se genero al sacar medio metro de lo que anidaba en el ano del árbitro generó que la cara de Saúlito se chupara hacia adentro. Era imposible sacarle todo eso del orto sin que se le desdibujara el rostro. Se evaluó el mal menor, “cara rota o culo roto... your choice...” le dijo Marconi al juez del SADRA y este, habiendo recobrado el conocimiento, respondió moviendo un meñique...


-Ok... saquemos todo, eligió sanar su culo... interpretó Garpani.


Ahí sí, todos los presentes se solidarizaron con la causa y se abrazaron al tronco grueso y duro como el acero que comenzaba a salir del asterisco del hijo de puta. “¡UNO, DOS, TRES YA!” Y tiraban. “¡UNO, DOS TRES, YA!” y tiraban. Así, varias veces, mientras los alaridos demenciales de Better Call empezaron a arrear a enfermeros de la Clínica que se asomaban desde la ventanilla de la habitación, creyendo que se trataba de otra noche de descontrol de Fantino que había salido mal. Todos en la sala estaban conmocionados y asistiendo al pobre culoroto, menos Gambetita que, reacio a dar una mano, se limitaba a analizar la labor del resto, con un solo de violín que apenas se distinguía entre tanto griterío.


El rostro de Laverni era irreconocible. Había perdido esa soberbia confianza en sí mismo, su particular cara de pelotudo le había dado paso a la misma cara de pelotudo pero chupada hacia adentro.


“Lo veo…si si señores, lo veo, eso es una pija, ¡¡¡eso es una tremenda pija!!!” gritó descontrolado Garpani.


“¡¡¡Tiren muchachos, tiren que se nos va!!!” exclamó Marconi. Se sumaron todos. Gambetita Latorre, los chilenos, el presidente Piñera,  el Pollo Vignolo, Titi Fernández, Garpani, Marcelo Palacios, Pablito Moyano, Víctor Blanco, el Tano Angelici, Armando Pérez y Donofrio, haciendo el último esfuerzo en equipo, hasta lograr extirpar el obelisco de carne que guardaba Laverni en su interior. Y ahí, una vez afuera, el tremendo falo tomó color azulgrana y erecto frente a los presentes, entre risas empezó a cantar


“¡Vamos San Lorenzo! Que hoy hay que ganar.


Como todos los años te vengo a alentar


Nos dicen enfermos ¿Qué le voy a hacer?


Mi único remedio es volverte a ver”


Ante la mirada atónita de dirigentes, periodistas y chilenos el mástil azulgrana no pudo evitar tocarle el culo a Tití, recordando una frase en homenaje a Diego Bonadeo (otro violinista que pasó a mejor vida este fin de semana, Dios lo tenga en su Gloria y no lo deje volver ni opinar de fútbol): el periodismo no puede terminar en vos, gordo comepedo.


Y así, escabullándose entre tanto hijo de puta que lo quiere ver estéril, la verga del Ciclón, más dura que nunca, le pegó un cachetazo al moribundo Laverni y se frotó en su rostro desdibujado, saltó por una ventana abierta y se fue corriendo a Boedo, probablemente con la idea fija en volver a ponerla el jueves.


No sé cómo terminó el tema en Los Arcos. Yo me fui a dar un baño y a dormir tranquilo. Esto que pasó con Arsenal, volverá a pasar a medida que San Lorenzo insista en jugar a dos toques, a una velocidad más que sus rivales, poniéndolos en ridículos, porque San Lorenzo juega al fútbol en serio y no hay con qué pegarle. Volverá a pasar a medida que Mr. President siga diciendo que la aventura electoral en AFA no tiene a San Lorenzo de rehén  cuando las consecuencias están, a la vista.  Volverá a pasar mientras sigamos otorgándole perdones ridículos a hijos de putas de la talla de Laverni o Abal, que luego se retiran y reconocen que te cagaron abiertamente como la gallina de Lunatti para que se rían los Soutos de turno. Volverá a pasar pero la próxima vez no será un rival accesible, será en un partido clave, con San Lorenzo cansado por la triple competencia, con la presión de seguir arriba. Por eso es bueno que hablemos de esto ahora, que ganamos y lo vemos con claridad, por que cuando le toque ganar al Sistema nos van a tildar de llorones. Así que hablen y hagan lo que sea que tengan que decir o hacer, porque la jodita de la lucha personal que encarnaron en Viamonte ya nos costó un título y la salida del DT campeón de América. Y ahora sólo debe importar San Lorenzo. San Lorenzo y nada más.


Salvo que sigamos queriendo hacernos los lindos por algún interés político personal. Esa historia ya la conocemos.

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