08 SEP
2016
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ROMANO POR UN PAR DE DÍAS


Por El Veedor
Auditor de árbitros. Detractor del siga siga y enemigo del todo pasa. Espía en AFA.

Twitter: @VeedorAzulgrana
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El veedor se calzó un traje, corbata en el bolsillo, y visitó al Papa Francisco junto al plantel azulgrana en el viajecito de egresados a Roma. Las intimidades, las charlas con Su Santidad y toda la aventura azulgrana en las tierras del Vaticano bajo la particular mirada de nuestro especialista.

ROMANO POR UN PAR DE DÍAS

La secretaria me pide los datos. Estoy algo nervioso. Me sudan las manos, me pica el culo pero no me puedo rascar, tengo un par de minas atrás. El Vaticano es imponente, (y yo soy impotente, juego mentalmente con las palabras). Soy de los que al llegar a un lugar se mimetizan con su gente, y a pocas horas de estar en Italia ya me siento romano (digo pelotudeces poniendo cara de erudito, amo la bola, confundo los tiempos verbales y abogo por el imperialismo). La secretaria me saca del refugio...


-¿Su nombre por favor?


-Me conoce como El Veedor.


-Aguarde un momento por favor...


-Cómo no...


-Adelante, el Papa lo espera. Tiene cinco minutos.


-Gracias.


Cinco minutos con Francisco es poco tiempo, pero mucho más del que suele brindarle a la mayoría de los que cruzan el mundo para conocerlo. Algunos, pobres, meten el viaje y ni llegan a saludarlo. Un poquito se lo merecen. No sabía por dónde encararlo así que lo dejé hablar a él. Emocionado con mi presencia, Francisco se abalanzó para besarme. Sin soltarme las manos repasó vagamente algunos de mis escritos con absoluta lucidez, me criticó el vocabulario, pero me felicitó por ser honesto con el sentimiento azulgrana. Entregándole una sonrisa Colgate de esas que aprendí mirando las fotos en que Mr President se hace el lindo con Macri, Larreta y Santilli le repliqué suavemente un “Como usted...”.

Porque el Papa es cuervo, pero fundamentalmente se hace cargo de serlo. Aún siendo el líder espiritual de mucha gente, el tipo nunca negó tres veces su pasión por San Lorenzo como sí lo hiciera San Pedro en su momento, cuando era hincha de Jesús. Francisco siempre es consecuente con su adorada azulgrana, por eso no me sorprendió que me preguntara por Romagnoli. Le expliqué que estaba otra vez lidiando con su maldita rodilla... Un velo oscuro le cruzó el rostro, bajó la vista al piso mirándose los zapatos, frotando el rosario con movimientos mecánicos, meneando la cabeza, susurró una oración y soltó sentidamente una frase que me caló hondo... “qué rodilla de mierda... que no se convierta en otro Romeo...”, asentí resguardándome en un incómodo silencio.

Sabe el Papa. No es boludo.


La audiencia ya se terminaba, y para romper con la reflexión sobre el Pipi le comenté que siempre me había resultado intrigante cómo orinan los sumos pontífices con tanta sotana. Me explicó vagamente su técnica y mientras se aprestaba a graficar el ejemplo lo detuve para obsequiarle una tarjeta roja con mi autógrafo y la primera versión del libro Las Memorias del Veedor que en 2017 se largará a la venta para todos los Sanlorencistas. Lo abrazó como a la Biblia. Exultante, Pancho se mostró incómodo por no haber preparado nada para retribuir mis regalos. Le dije que no se preocupara, pero le pedí que me tuviera en consideración para poder presenciar su encuentro con la delegación azulgrana. Me dijo que sí... “total, al viajecito de egresados trajeron a cada personaje... fueron sus sabias palabras.

Antes de retirarme le reiteré mi admiración hacia su fanatismo, ya que en su oficina se podían ver banderines y pañuelos azulgranas, un póster de Rezza y otro de Pinky con la camiseta de San Lorenzo que dejaba asomar un shortcito muy sexy y cavado... “¿Se imagina a un hincha de Huracán trabajando aquí con usted?”, le pregunté invitándolo a una respuesta divertida... pero el Papa me respondió muy serio: “sí, tengo dos limpiando el baño...”. Amén. Me palmeó en los hombros, le besé el anillo e improvisamos una plegaria por la Vuelta a Boedo antes de retirarme. "Ese tema tiene más humo que el que hubo acá con la fumata blanca cuando me eligieron Sumo Pontifice....para mí que están estirando el cuentito del boleto para dar una buena noticia en la previa de las elecciones"  agregó.

Y sabe el Papa. No es boludo.


Al día siguiente me levanté muy temprano, al lado mío dormía profundamente la bella Federica Montana, ex de Totti, la observé por un momento y sentí un cosquilleo intenso debajo de la pelvis, pero solo le di un beso en la frente a la hermosa periodista deportiva quien me tuvo despierto casi toda la noche con la excusa de analizar a fondo la última versión actualizada del Kama Sutra. La noche previa me había recibido Ilary Blasi (otra ex de Totti) y esa misma noche me esperaba en su mansión la preciosa y despechada María Mazza... Sí, otra ex de Totti (es que todas pasaron por las manos de Francesco)...


Al llegar al Vaticano, algo atrasado, me topé con varios pibes de las Peñas europeas. Brindamos por el amor azulgrana que no conoce de fronteras ni distancias, me pidieron algunas selfies y entré a un recinto donde ya estaban Mr President y parte de la delegación de egresados. Al verme algunos players me saludaron, otros siguieron en la suya, pero hubo uno que me estaba esperando... se me vino al humo de frente como encarando a un defensor pero se enredó con las piernas, tropezó y le echó la culpa a la alfombra. Yo me quedé quietito bien cerca del Papa, para que no me cobraran foul.  “Pobrecito el Little White Hobbit, no pega una” pensé, ya sin enojo, más bien sintiéndome misericordioso en razón del contexto.  El fana de San Lorenzo que en cualquier momento explota y la empieza a descoser se levantó del piso y se unió al resto de sus compañeros porque el Sumo Pontífice pedía la palabra. Cuando me vio, Francisco me guiño el ojo y con su particular sentido del humor le dijo a Mr President, “¿Tienen hambre muchachos?”.  Antes de que Mati pudiera salir de su sorpresa entraron dos monaguillos cargando bandejas de exquisitas porciones de muzzarella mientras por los parlantes sonaba “Pizza conmigo” en la voz del Gordo Casero. Hubo aplausos generalizados pero se brindó con gaseosa. 


Luego, llegó el turno de las atenciones personalizadas. El Papa saludó uno a uno a toda la delegación de egresados, ofreciéndole sentidas palabras a casi todos. Por mi cercanía pude escuchar algunas de las cosas que el líder de la Iglesia le decía a sus visitantes. Por ejemplo, la emoción que se vivió cuando se acercó a la figura de Mussis que acongojado le obsequiaba su colección de amarillas en un prolijo cuadro mural de cinco metros. El Papa se sorprendió, “creí que eran más... ¿estas son todas?”, el orgullo de Franco dejó lugar a la figura de Mercier, el otro cinco. Con el Pichi cruzaron algunas bromas, el Papa lo aprecia y le preguntó por Guede pero Mercier se puso serio, “te estoy embromando pavote, no te pongas Loquita...”completó cómplice Francisco y todos volvieron a reír efusivamente... Así pasaron por sus manos las manos de Torrico, sus palabras por los oídos de Caruzzo, Angeleri, Coloccini y por momentos, las bendiciones del Papa se asimilaban a una arenga de vestuario.

Sin embargo, en un momento volvió a ser el franciscano que todo el mundo venera, cuando se dirigió a un joven que vestía un traje negro de oferta en Once. “Hijo mío, Dios te cuide en esas largas jornadas en el medio de la nada, el barro, la viga, todo roto, apenas pudiendo romper la monotonía de las arduas tareas cuando le regalás entradas a La 12... debe ser más fácil ser intendente de Kadula, en Sudán del Sur, que de la Ciudad Deportiva...” El dirigente de San Lorenzo ocultó su vergüenza diciendo algo sobre la Vuelta a Boedo. Fue ahí donde el Papa se dirigió al grupo de directivos que lo esperaban para saludarlo y les dijo con tono jubiloso... “quedó lindo el hall de ingreso que le hicieron al Polideportivo... ¿ustedes creen que lo podremos tener terminado este año?”. Nadie se animó a decirle que eso que él entiende por hall era todo el polideportivo ya terminado. El Papa seguía ilusionado... “mirá cuando allí haya eventos culturales, boxeo internacional, cuando juegue la selección de Basquet... todo el barrio será una fiesta cuando toque alguna buena banda de rocanrol...”. Las palabras del sumo pontífice retumbaron contra la pared sin tribuna del tinglado, erguido en su crotez rindiéndole un pésimo homenaje al Microestadio que alguna vez soñó el Proyecto La Gloriosa. Nadie se animaba a desayunarlo con la realidad, el silencio era total... solo se escuchó a espaldas del presidente la carcajada soez de un grillo endemoniado.


Entonces llegó el turno del Cuarto Poder, el Papa saludó a cada uno de los comunicadores pero al no ver al Profe Pellegrini se detuvo frente a Fava, el hincha de Independiente, y le preguntó por  “ese periodista que es más chiquito que el resto...”. Fava no entendió por dónde venía la joda, ya estaba muy concentrado en los mensajes que debía escribir por twitter sobándole el lomo a LATI para pagar el viajecito al Vaticano. Como es medio boludo intentó seguirle la corriente, pero Su Santidad completó rápidamente, “lo decía por Pellegrini, que es hincha de Vélez...” y volvieron las carcajadas... Uno le explicó que Pellegrini estaba cubriendo el debut de Bauza como entrenador de la Selección, entonces el Papa volvió a mirar a Mr President y haciendo un gestito de “¡¿Viste?!” le dijo “todavía tenía mucho para dar ese muchacho...”. Mr. President hizo silencio, una cosa es manejar microfonitos y otra hablarle al Papa, que seguía con los saludos.

 “¿Y dónde están los partidarios che...?” preguntó Francisco ya entonado como si fuera el anfitrión de un asado campestre. Por acto reflejo, Mr President atinó a llevar su mano derecha a la entrepierna, como buscando a alguno de los que le suelen besar el anillo a él,  pero solo sacó un puñado de vello púbico al mismo tiempo que recordaba a las pobres lauchas que se quedaron sin ser convocados al viajecito. “Me imagino que no había lugar para todos... son muchos y todos hacen bien los deberes... debe ser difícil elegir a qué microfonito latinizado traer a estas excursiones” reflexionó el Papa, mientras saludaba a Cauteruccio... “¿y vos loco lindo...? ¡Yo a tu edad miraba al Gringo Scotta y ahora te veo a vos y me tengo que ir a confesar!” El uruguayo se reía emocionado, cualquier gilada que diga el Papa en Roma genera risa o llanto.


Y llegó el turno de Belluschi, “qué golazo le hiciste a Boca pibe... qué raro, porque vos sos pecho y jugaste para la gallina... ¿no?”, preguntaba Francisco como un hincha más, mientras todos festejaban su ocurrencia, entonces acercándose al oído le dijo algo en secreto pero que luego Belluschi hizo público: “me dijo que el Veedor se estaba comiendo a todas las mujeres de Totti, que se lo diga en medio del partido para desconcentrarlo... el Papa es bilardista... jaja”. Días más tarde Fernando encaró a Totti pero no tuvo éxito con la provocación. Las dos o tres veces que le hizo esa referencia al 10 de la Roma durante el partido, el crack se cagó de risa: “Il Veggente e il mío caro amico” le respondió, halagándome con su respuesta.


Ya finalizando la ronda de saludos, llegó el momento esperado por todos, los dos monstruos frente a frente: el hincha más famoso de San Lorenzo, el líder carismático de millones de personas, el hombre que cambió la historia... y el Papa Francisco. Mr President y  Bergoglio, face to face: “Hijo mío... espero que te guste mi obsequio, te llegará a Buenos Aires la semana que viene...”. Lammens respondió con una sonrisa que le sonrojó los mofletitos mientras en su cabeza probablemente imaginaba diferentes piezas de arte, libros o una estampita... Igual se mostró cauto y humilde: “no es necesario Francisco, el regalo es poder estar aquí con usted...”... El Papa agradeció y siguió con su explicación... “espero que te guste, me comentaron que en Buenos Aires, a veces salís a comprar la pizza y te roban, yo te hice enviar un hornito de barro para que cocines tu propia pizza tranquilo, espero que sea útil... ”. Llanto, emoción, alegría, olor a milagro en el ambiente. ¿Qué más podemos pedir?

El presidente de San Lorenzo agradeció a su Santidad por las palabras y el obsequio y le entregó una camiseta del campeón de la Liga Nacional. El Papa tomó la ofrenda y la miró con curiosidad, “¿le faltan las mangas?”, preguntó... Luego la miró bien y haciendo un bollo se la dio a su ayudante “guárdela bien, es el modelo nuevo de Nike” dijo el Papa convencido, el ayudante sonrió cómplice y Francisco volvió a saludar a Mr President y al resto de los presentes. Recién allí notó la ausencia de Tinelli: “¿Dónde está el Cabezón? No me digan que no vino... seguro se quedó esperando un llamado de la AFA... cómo lo traicionaron, ¿cuántos denarios vale su capricho?”.  Ahí asomó Romeo, para poner cara de nada, y con su silencio sentenció la cruel respuesta.


Cuando llegó mi turno, sacó un Rosario del bolsillo y me lo entregó sin mediar palabras. Le pregunté si era para mí o para alguien en particular y me dijo que lo tenga a mano: “a fin de año, cuando los socios vayan a poner la boletita en un sobre,  lo van a necesitar... recen por mí, pero mucho más por el club...”.


Pasó la anécdota papal, pasó el partido súper amistoso con Roma, volvemos a la realidad donde nos espera Defensa, sin justicia, ya que Lemme se negó a jugar en La Plata para poder albergar a los cuervos visitantes y para colmo nos pone a Cardona, apostando a la “ley del ex” y a la “ley del boludo”, como hizo Banfield con Prósperi, como hizo San Martín con Montagna, y como hará el resto mientras continuemos oficiando como casa de retiro, dejando que los jóvenes sigan emigrando.

La política de este libro de pases parece la de aquellos días savinistas donde Marcelo como cabeza del Grupo Inversor manejaba a Rafa cual marioneta, dejando el club a las puertas de la quiebra. A Mercier, Romagnoli, Belluschi, Angeleri, Ortigoza, Caruzzo, Torrico (todos ellos por encima de los 30 años) se le sumaron Coloccini (34), Tino Costa (31) y ahora Bergessio (32),  mientras por la puerta de atrás reforzamos a rivales medio pelo con Montagna, Cardona, Tapia, Arias, Contreras, Pedrozo, Luciatti, Ibañez y la lista sigue y seguirá pero en San Lorenzo juega Merlini que viene de Platense, es un jugador que no demuestra nada y para colmo el pase es de un Grupo Inversor. Mr. President, usted ya lo sabe, no somos todos boludos en San Lorenzo...Esto es lo más parecido que vi a Saturnino Cardozo, Montero y “viene Bati”... yo sé que usted viene de ese rincón y que ha evitado ser el Rafa de Marcelo, pero convengamos que si eso se logró fue porque Marcelo no quiso hacer con usted lo mismo que hizo con el buen tipo de Lamparita. Recuerde siempre que si rompe con el Líder su futuro puede ser Pro-misorio o también puede tener forma de Lanchita.


Volviendo a la Zona Sur, luego de Varela nos cruzamos de estación para cerrar la llave copera con Banfield. Una dura parada donde hay que golear para seguir adelante en la Sudamericana, justo un martes 13.


Ojalá que la bendición final del Papa nos haya dejado algo divino en la piel, pero que al fin y al cabo los milagros los inventemos nosotros, que no son más que la mezcla perfecta entre garra y corazón, algo que nos sobra en la tribuna. Lástima que este fin de semana no nos permitan acompañar a San Lorenzo porque seguimos pagando los platos rotos de los enemigos que generó el desastre que hicieron en la peleíta por la AFA.

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